Skip to content

“¿Qué es un político?”.

10 de julio de 2012

“¿Qué es un político?”.

Alguien que siempre viste de traje, corbata, reloj de marca, tarjeta visa dispuesta, zapatos de marca, y todo de marca.

Con chófer, escoltas, peloteo alrededor.

Alguien en general con amante femenino o masculino, muchas veces con la mujer esperando, o que a su vez se apaña con otros y otras. Alguien que también invierte bastante dinero público en prostitutas. Otros prefieren los lujos al sexo quizás, yates, hoteles de lujo, viajes en avión en primera clase, bienvenidas oficiales o privadas.

Alguien que se cree superior, y efectivamente lo es. Su legalidad está blindada, es intocable, y los que lo fueren se arreglan con apaños y llamadas. La impunidad es ejemplar que no el castigo en ningún caso y por ningún hecho.

Un político puede arruinar una Caja de Ahorros, una entidad, la consejería de una multinacional o hasta de empresas más pequeñas. Pueden arruinar un país y no pasa nada, todo se arregla, se pacta y tan tranquilos.

Un político vive de arruinar la vida de los ciudadanos, cuando iba bien porque no se notaba o daba igual, y cuando va mal porque hay que apretar el acelerador y aumentar la presión reviente o no la necesidad o el hambre o la inhabilitación.

Un político es alguien que promete lo que haga falta a sabiendas de que es mentira, porque de lo que se trata es de ganar al precio que sea y sobre las cabezas que fuere. Si hace falta montar un 23-F, o un 15-M y asesinar a cientos de personas, se hace, y si hay que vender el país y sus empresas al extranjero oportunista y evidentemente enemigo de España, pues también se hace. Todo es lícito si al político le vale para su único sentido, permanecer a cualquier precio en sus puestos.

Se habla mucho de la democracia,-eso no ha existido nunca-, y se habla de fascismo y de bolchevismo, de cosas totalitarias cuando quieren lograr el escarceo y la confusión. Pero realmente la democracia que manipulan es el auténtico poder a la altura de lo que prometen, no hacen, pero sí ejecutan.

Un político es alguien que no es inteligente, pero es sumiso del sistema del partido al que se haya acogido, muchas veces sabemos que ni siquiera por convicción, sino por conveniencia de ser de uno u otro según convenga. Son gente de poca brillantez, de pocas ocurrencias, más bien torpes, y poco dotados y sin mucha elegancia, cultura y clase en la mayoría de los casos.

Pero sí tienen algo. Saben someterse al partido elegido, saben vender su alma y la de los demás y sobre la vida, la seguridad y el bienestar de quien haga falta cuando haga falta. Para ello esgrimen un argumento sofisma: “Todo sea por el bien del país”. Eso significa: Todo sea por mi bien y el bien de mi partido.

En el orden de la cúspide de la moralidad y los principios, la honestidad, la falta de confianza y el nivel de traición están a la par, el banquero y el político. Se sientan en el mismo escaño. Sólo que los banqueros mandan más que el político. Y los políticos se someten a estos porque si no, no lograrían ni se mantendrían en el poder.

Evidentemente hay excepciones, pero su honestidad se pierde en ese bien por el partido, porque alguien realmente íntegro, que no lo son, dimitiría viendo las manipulaciones y delitos que cometen sus correligionarios.

En definitiva, un político es el elemento social más peligroso. Es el mismo poder menos honesto, más dispuesto a mentir o venderse o comprar, como en estos tiempos podemos ver.

From → Uncategorized

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: