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“¿Por qué el FBI cierra 30.000 cuentas de internet?”.

11 de julio de 2012

“¿Por qué el FBI cierra 30.000 cuentas de internet?”.

Cuentas infectadas por un troyano desarrollado para un pissing de información personal en el año 2007.

¿Qué sentido tiene después de cinco años de un virus inoperativo que sólo funcionaría activando evidentemente esas cuentas y a la vez no teniendo el más simple antivirus que hasta en versión de libre descarga lo eliminaría?.

Hace un mes se ha comunicado igualmente que el sistema de defensa del escudo antimisiles, así como software de las fragatas utilizarán Linux. Linux no recibe virus, o pocos, y desde luego no los que recibe Windows.

Que se haya tomado esta medida, solo presagia lo que ya sabemos que ante un posible ataque o defensa inminentes, no se puede tener virus en ninguna red sin controlar. Dado que las armas llevan todas software este no puede ni debe de ser infectado.

Pero a todo esto, la misma reflexión de siempre. Hay millones de virus informáticos, malwares, gusanos, etc. Es evidente que los crean y difunden los mismos fabricantes de informática.

Recuerdo cuando sobre el año 1986 Renault sacó varios prototipos de motor de cerámica hechos con polímeros más duros que el acero, y que evidentemente jamás verían la luz de su comercialización: la respuesta es la de siempre, algo que no se avería no es rentable. Como ya anunciaba hace años la asociación de fabricantes de automóviles, el 60% del beneficio de las postventa de automoción estaba en el taller y sus reparaciones; y coches que no se estropean no es negocio.

Lo mismo ocurre con todo, la informática, y la salud. Cantidad de enfermedades con remedios que no interesa curar porque el negocio de las farmacéuticas es después de las armas y el petróleo el más lucrativo del mundo.

A pesar de que estamos en el siglo XXI, al que suponíamos mal iba a significar un cambio en las pautas de comportamiento. y ética social y humana, comprobamos que nada ha cambiado y nada va a cambiar.

La miseria humana se sobrepone por encima de la misericordia y la honestidad. Somos una especie perdida y sin luces de recuperación. Repetimos y repetiremos siempre las mismas miserias. Ultimamente con el boom del bienestar se ciegan y ocultan los bajos instintos y malas pasiones bajo la luz de la buena vida. Pero ahora con las vacas flacas vamos a ver de nuevo crecer todas las miserias que como los virus reaparecen en condiciones óptimas.

Tenemos sólo adelantos técnicos, que no morales, pero es probable que una década u otra acabemos destruídos por las guerras nucleares porque seguimos siendo los mismos que soñábamos que éramos otros que no somos ni seremos.

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