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“¿Es la arrogancia parte de la inteligencia?”.

17 de julio de 2012

¿Es la arrogancia parte de la inteligencia?.

En absoluto.

Es la misma inseguridad de la inteligencia.

El alter ego de un sínodo independiente de la inteligencia, puede haberlo con o sin.

Sin embargo el alter ego vive feliz incluso si machaca su propia inteligencia, porque es la misma reducción de las opciones, para como los tontos o los necios quedarse en un logro, en varios, en una única sensación de auto valor y de vanidad.

En las escuelas sufís y en los ejercicios espirituales cristianos, había y hay tanto un trabajo por la búsqueda de los objetivos de limpieza en los pensamientos, como otro en la huída del orgullo, de la vanidad y la soberbia, los mayores enemigos de la prosperidad del pensamiento y de la objetividad.

¿Qué se desprende de la ausencia de arrogancia?.

La evolución, la mutación, la prosperidad en el conocimiento, y un estado de más fusión que no de alineación.

El alter ego es la herramienta fundamental del materialismo, y de convertir a éste en religión, en vacuidad. Porque garantiza el aislamiento de cualquier cultivo en objetivos del conocimiento, del autoconocimiento, y del servicio a la nada, que tiene como permanente y única respuesta en la consecución de objetivos, el orgullo personal del alter ego excluyente y caliente, que no apasionado y brillante.

Recuerdo a un ingeniero nuclear británico marido de una famosa pintora, cuando yo tenía 16 años, y al que siempre ganaba al ajedrez. Me decía algo que comprendía, pero que su dimensión, ha sido con los años que me ha iluminado. Decía que cómo le podía ganar con todo lo que él había tenido que estudiar, y trabajar como taxista en Londres para pagarse su carrera, de que su trabajo era un constante cálculo de probabilidades. Le dije que añadiendo destreza y arrojo en mis probabilidades, que no tenía nada cierto, más que si iba haciendo, y el riesgo esta justamente en no arriesgarse. Se quedó pensando un momento y dijo, en mi trabajo no puedo hacer eso. Y le dije, pero sí en la vida y en el ajedrez.

¿Qué es vanidad?. Contar que gané a un ingeniero nuclear cuando tenía 16 años y que su mujer era una famosa pintora.

¿Qué no es vanidad?. El sentido de la anécdota en un contexto de servicio. En este caso a una comprensión.

La mayor parte de las anécdotas que hoy en día oímos, están exclusivamente al servicio del alter ego y de la fatuidad, de la materialidad, y sin carga y enriquecimiento moral, porque sirven sólo a eso. Tratan únicamente de obtener algo concreto, material, la sonrisa del éxito, del haberlo logrado, y que lleva implícito el machaque de los demás y de los rivales.

Y ahora lo peor:

¿Cómo ha justificado este sistema que sea plausible?.

Fácilmente. Con los mismos valores que para un yo más digno: Hago esto por mi familia, por mi prosperidad legítima, por mí mismo por estar mejor, porque no voy a cambiar el mundo y todo es así, porque si algo tiene tanta fuerza como para cambiar eso si aparece ya lo hará.

Es el abandono a su suerte del todo, es la pérdida del libre albedrío, de su identidad y de convertirse en un feo número que seguirá o terminará sus días con una duda aplastante de precisamente “orgullo”, o vergüenza y horror de lo que ha sido su vida. Y al final de sus días o en sus momentos de soledad siempre aparece ese ángel justiciero.

¿En dónde subyace la diferencia?: En Dios, en lo moral, en lo cristiano, en la compasión, en la conmiseración, en la generosidad, y en la entrega.

La sociedad siempre ha caminado en estos lares de materialismo y sin valores, y otros pocos intentando un mundo mejor. Es seguro que más discursos como estos no valdrán de nada, y de que todo seguirá igual, es también cierto que inspirará a unos pocos. Es cierto también que los que adoptan el mundo ruin e insaciable, no se sacian, siempre dudan y siempre son desgraciados y transmiten su herencia de penuria moral. Y es cierto que lejos de todo eso, si se logra, se saborea un mundo especial y diferente, algo grande, con una conciencia nutrida de grandeza moral,  y sencillos y bellos deseos y pensamientos.

Es cierto que se puede difícilmente renacer de la oscuridad, y también puede ser pero más difícil caer en las sombras.

Elegid, como siempre lo hacéis y lo haréis, y de todo encontraréis.

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