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“¿Cómo frenar la inmigración subsahariana?”.

30 de julio de 2012

¿Cómo frenar la inmigración subsahariana?.

Sí ahora mismo en este año 2012 hay calculada una inmigración anual subsahariana de 400.000 almas tan sólo a España, el problema empieza a ser grave.

La solución podría pasar por hacer un gran país, del país más democrático de Centro Africa, que es Ghana, ex colonia inglesa y con una estabilidad no sólo democrática sino comercial.

Produce cantidad de energía hidroeléctrica de su presa de Akosombo, y está desarrollando toda clase de energía renovable, solar, eólica, y biomasa.

España que tiene una población de 47 millones con una densidad de 93,5 habitantes/km2, y Ghana 24 millones con una densidad de 102 hab./km2, densidad similar a la de España.

No estaría de más que el gobierno de España se plantease negociar con Ghana el crecimiento de su país y de nuestro país.

Es evidente que Ghana pertenece a la Commonwealth, y quizás Gran Bretaña no lo viese con buenos ojos, pero si no fuese así se podría realizar el proyecto con Guinea Ecuatorial, con una población de 1.600.000 y una densidad de 40 hab./km2

Se trataría de fomentar tratos con su gobierno de cara a absorber la inmigración de países vecinos, como lo ha sido España durante los últimos treinta años.

Podría ser capital privado español con mano de obra local, y fundamentalmente en la construcción, energía, obra pública con mano de obra local, y el traspaso de los servicios también a la población local en su mayoría que de lugar a una clase media nacional amplia y bien instalada que garantice su futuro.

En lugar de dar dinero directamente al gobierno local, el gobierno español debiera de darlo a los empresarios que vayan allí a acometer y construir lo acordado, a precios locales evidentemente, que resultasen viables, con lo cual se podría desarrollar un gran proyecto de beneficios para empresarios españoles y un crecimiento de la economía del país africano elegido.

Es importante la búsqueda de un país democrático estable y con una tolerancia a diversidad religiosa, que pudiera aceptar la inmigración de otros países periféricos.

Sería como un gran proyecto en el que se podría involucrar también la UE, cara a poder repoblar el país de población europea que contribuyera a dotar de un nivel de servicios, formación y aumento del estilo de vida del mundo desarrollado para no caer en los viejos hábitos de dar dinero en saco roto y en manos que se corrompen.

Con la fórmula de dar las inversiones a españoles o europeos dispuestos a establecerse allí, al menos por un cupo de cinco años, se garantizaría un mejor funcionamiento y una cultura del multiculturalismo que en España con la masificación, aumento de la densidad, escasez de empleo, y nuevos proyectos ha tocado a su fin.

El acuerdo con tal país africano, podría darse en que por cada tres de empleados contratados, uno debiera ser de otra nacionalidad, de cualquier nacionalidad. De esta forma se garantizaría la exitosa integración laboral.

Pensando en el bajo nivel de vida. Las cantidades por persona o grupo de personas o familias, serían similares a las de un pequeño crédito que incluso podría tratarse como tal, pero en unas condiciones muy blandas y manejables. Con previos estudios de mercado y sostenibilidad por parte de oficinas españolas instaladas en el país, que garantizasen el éxito del proyecto.

Se podría negociar incluso la concesión de la explotación de algún recurso, que revierta parte en el país como en España, como forma de recuperar la inversión, y en unas condiciones igualmente inversionistas y, no esquilmadoras; filosofía del siglo XIX y XX, que nunca han permitido el crecimiento local más que muy tardío y rodeado de problemas de todas clase.

Reclutando previamente un tejido de personas y empresas de diferentes profesiones y especializaciones, se podría lograr y ser aceptada una especie de colonización por el crecimiento regulado, que permita la salida profesional de españoles o europeos y los residentes del país y los llegados periféricos.

El viejo modelo colonial de obtener, sacar y no invertir en país colonizado ha tocado a su fin en un mundo global. Y aunque las grandes corporaciones de todos los países sigan estas prácticas, los países también hemos aprendido que el no tomar soluciones de este tipo provocan reacciones como las que ahora vemos de exceso de inmigración, falta de crecimiento interno, excesiva oferta del mercado de trabajo, falta de proyectos nuevos capaces de absorber el exceso de mano de obra cualificada o no.

Me puedo imaginar un equipo reclutado debidamente por un gabinete de estudio y desarrollo de España, algo así como I+D aplicado a la colonización temporal o definitiva de ingenieros, arquitectos, constructores, médicos, enfermeras, electricistas, fontaneros, albañiles, mecánicos, hasta por qué no, sacerdotes, bomberos, y policías, ganaderos, agricultores; que con créditos individuales pudieran articularse en un proyecto común que además serían escuela y contratantes de mano de obra, contribuyendo a la expansión y crecimiento del país.

El problema de la colonización, o emigración europea en el pasado es que fue desordenada y de un muy bajo nivel cultural, social y económico con lo cual estuvo a la propia suerte de todos cualquier avance que con mucho trabajo, desesperación y aventura, pudieron tener en generaciones. No sería este el caso si el gobierno articula equipos amplios, dotados de liquidez y con una cobertura garantizada que convierta el proyecto en una gran empresa y no en una aventura incierta.

Sería un gran experimento de siglo XXI con seguras y grandes posibilidades de éxito.

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