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“Sistema y antisistema”.

4 de agosto de 2012

http://www.youtube.com/watch?v=xzy3LK8hPfo&feature=share

“Sistema y antisistema”.

Hay cosas que sí y cosas que no. Pensemos también en los inconvenientes. Si no tuviéramos una rutina industrializada, no podríamos fabricar ni disponer de aviones, ni de scanners en los hospitales, ni de investigación científica, ni de garantía de cantidad de productos, ni de nada en definitiva.

La virtud está en la moderación, ni tanto sistema, ni tanto antisistema.

Ahora estamos en un exceso de sistema, pero si volvemos al antisistema volveremos a la indigencia. El discurso es bonito, aquel de un mundo mejor, pero lo siento, me gustan los coches, y me gusta mi ordenador, y me gusta poder ir al médico y que me hagan un chequeo completo, y me gusta la coca cola.

Entiendo a este buen hombre y su discurso es íntegro, y apoyo lo que dice de que no es justo que haya gente con necesidad delante de escaparates repletos de comida. En un antisistema, ese hombre de la puerta seguiría estando ahí. Ese es el sofisma del discurso. Es el sistema el que tiene que seguir perfeccionándose, evolucionando y quitarse la agresividad.

El capitalismo es bueno, lo que es malo es el capitalismo especulador, es la falta de sensibilidad que viene ya con muchos humanos según nacemos, y debemos procurar una educación más humanista. Debemos estructurar formas en que haya cierta riqueza al menos, en países que no la tienen, para dejar de ver el hambre en el mundo. Es admisible que haya ricos y pobres, lo que no es admisible es que haya muy ricos y muy pobres. Hemos perdido el tacto como sociedad de lo que significa pensar, reflexionar, la inteligencia, el no dejarse influir enteramente por los grandes grupos que determinan nuestra vida, forma de actuar como robots, y la pérdida de nuestra capacidad de pensamiento individual que mitigan y silencian nuestra reacción. Con el sistema, tenemos algo bueno pero hemos de pulirlo mucho. Quizás se necesite gente como este hombre que poniendo las cosas a extremos haga pensar a muchos, pero lo dicho, la virtud está en el equilibrio, y en el abandono de los excesos. Excesos que todos reconocemos lo que son cuando los vemos, o cuando los leemos o oímos en los medios.

El tema no está en el sistema, sino en las personas, que logrando el poder lo pervierten, y naceremos siempre así, si no se perfecciona un código humanista. O bien se impide ser así, o bien el sistema articula la inhabilitación de las personas que dañan a un “sistema humanista” a través de leyes que se cumplan.

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