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“Del Deconstructivismo”.

30 de septiembre de 2012

“Del Deconstructivismo”.

Diríase explicativamente, del desconstrutivismo.

Sin bautizar aun como movimiento, pero ya se empiezan a ver hechos que en su recorrido lo volverán nuevo movimiento.

Hay que ir a la Bauhaus, y antes al Constructivismo precisamente y al Futurismo en donde la construcción se asemeja a geometría rectilínea, Aunque el arco, la elipse, el círculo, o la circunferencia existen, siempre están dentro de una geometría rectilínea, es decir, de líneas rectas, de figuras geométricas con ángulos, de bases sólidas, de pirámides y de espacios en lo que es arquitectura que deja pasar la luz sin problemas y sin obstáculos, como una búsqueda de dar luz a una imagen del pasado de tenebrismo y de oscuridad, o de entresijo, cuando aparentemente con luz, todo queda al descubierto.

Ya hemos visto que de ninguna manera es así y que hay más de ilusión que de realidad, al menos en la parte sociológica, y también por qué no, en la parte arquitectónica, pues al final dentro de esos espacios abiertos a la luz, se han ido instalando mamparas, habitáculos, separadores, en definitiva, una búsqueda de la intimidad y de cierto secretismo entre la dificultad de tenerlo.

Desde arquitectos como Calatrava, Norman Foster, pero sobre todo Toyo Ito, y Zaha Hadid, estamos asistiendo a los primero pasos del “deconstructivismo”, sencillamente desintegrar el constructivismo en formas que se asemejan más a algo orgánico, a organismos vivos, a la naturaleza misma, buscando en ello una nueva identidad sociológica.

Sin embargo mirando bien tanto los proyectos como realizaciones de todos ellos, volvemos a asistir a un comportamiento constructivista, dentro de las personas que van a ser usuarios de estos espacios, pues son macro espacios, como los de antes constructivistas, en los que prima lo global, lo social, por encima de lo personal y la intimidad, que no de la individualidad que siempre es omnipresente tanto antes como ahora.

Da que pensar que al final, si tenemos que andar grandes espacios, que ni niños muy pequeños, o mayores de 70 pueden hacerlo cómodamente por el agotamiento que supone, seguimos en espacios no ergonómicos, y tan sólo complacientes con la vista, y la percepción espacial.

Con lo cual volvemos pensar en la grandeza humanista de los espacios y la ciudad medieval y renacentista.

Espacios pequeños a la medida del hombre que pueden ser grandes pero siempre disponibles a la dimensión real de lo físico y del comportamiento social.

Cuando observamos que ha habido intentos entre el constructivismo rectilíneo con intercalar esquinas curvas, moldura curvas, para dar aquella sensación que ya tiene, y tenía la piedra, y sus construcciones mezcladas con madera para puertas y ventanas, vemos que no hemos descubierto una gran cosa, más que un nuevo movimiento, el deconstructivismo, que va a ser copiado y en consecuencia, tan solo permitirá en sí el negocio de la construcción para derribar aquellos edificios y naves rectilíneas para sustituirlas por otras de aspecto orgánico en dónde a pesar de nuevo de pasar la luz, habrá la búsqueda de la intimidad, y el necesario secretismo que precisa ya no sólo el crecimiento espiritual, sino el reflejo natural del recogimiento.

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