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“Los pobres de la tierra”.

4 de noviembre de 2012

“Los pobres de la tierra”.
Los pobres de la tierra siempre somos los que pagamos las cosas.
Los pobres de la tierra somos todos los que no nos protege nadie.
Los que aunque tengamos o no tengamos un bien un confort, una relativa seguridad, siempre estamos a merced del ojo del huracán del gran poder que decide como piezas en un tablero, el qué será de nosotros, de nosotros en general, o en particular, porque somos sencillamente números, estadísticas, bienes fungibles de la tierra, perecederos que buscan que sigamos siéndolo para la perpetuidad de su poder absoluto como en las antiguas monarquías.
Hablemos de los pobres de la tierra.
Son cristianos, son musulmanes, son judíos, son budistas, tahoístas, son ateos también porque en su vida también la vista de la desgracia les ha hecho no poder ver que Dios existe. 
Son europeos, asiáticos, árabes, judíos, sudamericanos, americanos, africanos, mahoríes, esquimales.
Sin embargo de entre los que por elección se han ido agrupando en la masonería, el sionismo o el salafismo. en un principio siguieron como todos ellos dicen la luz, robando el concepto de luz de las religiones aludiendo a la iluminación, y que sencillamente es en religión cuando cualquiera ha comprendido cualquier momento, cita, elemento, de las escrituras cualesquiera que fuesen, y cuando en el tránsito de su vida han ido teniendo cualquier momento de lucidez, de luz, de si significado respecto a Dios y al mundo, incluso en los ateos, su percepción de conciencia de su sentido en el mundo y en la tierra aunque no tuvieran fe.
Sin embargo, todos estos masones, sionistas y ateos son unos ateos por elección. Y su vida está basada en el interés, en el valerse de los demás para su prosperidad únicamente material, aludiendo a conceptos básicos de fraternidad, igualdad y progreso su fatua ilusión para permitir su consenso con el mundo que Jesús quiso destruir, y que el mismo Mahoma huyó de su materialismo para como Jesús refugiarse en el desierto, en la nada, en el sentido más austero de lo que cualquier pobre de la tierra puede reconocer como propio, porque allí no hay nada.
Estos masones ya aparecen el siglo XV en Escocia constituyéndose en la Gran Logia, y posteriormente en Baviera como illuminatis, robando el término sencillo de comprensión sencilla de cualquier momento de la vida, para adaptarlo al de los privilegiados que si bien hablan de igualdad, la realidad es que se refieren a vanidad, a poder.
Por su parte estos sionistas provienen de la estepa rusa, de aquellos descendientes del éxodo de Israel, y que pudieron llegar en familias como los Rothschild, los Schiff y otras tantas a Europa.
Por otro lado están los saudíes que con los petrodólares y como los demás, su afán de imponerse en el mundo como todas estas élites que han logrado algo, también quieren imponer no sólo su nueva economía de negocios, sino su fe musulmana copiando y dejándose ayudar por los masones y por los sionistas de todo el planeta.
El problema vino cuando se conocieron en el siglo XVIII en Londres, la Gran Logia masónica de Londres proveniente de la otra Gran Logia masónica escocesa, y que viendo estos judíos que la Gran Logia masónica de Londres no pagaban impuestos, se introdujeron dentro de la Gran Logia de Londres, dando lugar del préstamo a la gran Banca libre de impuestos y marcándose el control del poder a través de las finanzas como único camino de fe y práctica atea.
Desde entonces financiaron a través del Imperio británico, las guerras napoleónicas, y luego desde las colonias americanas consolidaron la masonería que si bien en sus orígenes tuvieron objetivos humanistas y filantrópicos por una gran nación y grandes principios de su Constitución americana, con el devenir de los siglos, comenzaron a aparecer figura como Pike, y desde él otros muchos con sus perversas ideas de control del control del poder, de las finanzas y de la humanidad que han acabado en una unión judeo masónica que además ahora se ha aliado con este nuevo imperio de los Emiratos Arabes. 
Así que nos han sometidos a una gran confusión, no sabiendo quien es quien cuando las decisiones son tomadas consensuadamente y al unísono. Cualquier golpe de los mercados, cualquier guerra, cualquier atentado, o grupo terrorista están todos financiados e ideados por este triunvirato romano que nos quiere imponer su nuevo orden mundial, únicamente para el ateísmo y la esclavitud, bajo una hipócrita capa de humanitarismo.
Controlan absolutamente todo, la banca, los gobiernos, las industrias, las guerras, los atentados, los medios de comunicación, y finalmente quieren lograr el control de las familias y los individuos, y antes del final de la iglesia, y de las demás confesiones religiosas del planeta.
Todos creen que se van a salir con la suya y de momento están unidos adorando al diablo, hasta que éste mismo los divida y los enfrente unos con otros, y en medio nosotros como víctimas y bajas.

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