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“El crédito, la banca y los cobradores”.

22 de enero de 2013

“El crédito, la banca y los cobradores”.

Las nuevas agencias de morosos.

Era un negocio que se veía venir.

La banca tiene una puerta de atrás que da a otra sala, y esa sala son los cobradores.

Unas veces del propio banco y otras subcontratada o vendidos los paquetes de morosidad del que estas agencias de propiedad anónima y desconocida (cosa ilegal), se encargan de cobrar, llevándose el mayor porcentaje del cobro de la deuda.

Es un tema tabú, ahora más presente que nunca, del que no se dan explicaciones, que persigue con prácticas ilegales  a los morosos, y que se lucran titulares anónimos y desconocidos, que no figuran en ninguna parte.

La legalidad de los cobradores es sencillamente, ilegal.

Ilegal por la prácticas de acoso que utilizan con sus clientes, de presión y búsqueda de información privada y confidencial, que buscan, obtienen,  y usan de sus “no clientes”, haciéndose con ella a través de sistemas de violación de la confidencialidad, y obtención de información privilegiada y que atenta al derecho a la intimidad y privacidad tipificado en el código penal, de empresas a su vez  de telefonía, seguros, banca, electricidad, registro civil, hacienda, ministerio del interior, agencias de detectives, censo, juzgados, y multitud de fuentes, a los que con tan solo una persona que filtre información de sus ordenadores les basta.

Sociedades en definitiva con puertas abiertas a la información reservada y confidencial de los ciudadanos. Algo sucio, ilegal, compinchado con el mismo gobierno, las multinacionales y agencias que se repartirán en el anonimato los resultados de la presión y persecución del moroso que en la actualidad se debe en su mayoría a la circunstancia y contingencia  económica general que a todos afecta y promovida por la misma banca y gobiernos a su servicio, que a su vez los persiguen y facilitan su persecución.

Sociedades indetectables porque están montadas sobre sociedades que a su vez dependen de otras sociedades radicadas incluso en otros países, en las que es imposible detectar las personas físicas que se repartirán el botín.

En cualquier caso sería información correspondiente a un juzgado y a la policía requerida para ello, pero no para particulares con “licencia para matar” a disgustos, a ciudadanos que a su vez han sido engañados por el sistema que la misma banca ha creado para obtener el dinero prestado más los abusivos intereses.

El sistema de por sí es ilegal, por lo que toda la pirámide bancaria es ilegal.

Se  plantea la falta de una banca ética.

Del por qué actúan así, se debe a un trabajo primero de persuasión psicológica de la necesidad. Hace unas cuantas décadas, los créditos se pedían para comprar una casa, una herramienta, o invertir en un negocio, pero en estas últimas décadas han propulsado el crédito fomentando nuestras debilidades y necesidades a través de un trabajo paralelo en las modas, en las inseguridades personales, marcando un estilo de vida muchas veces desacorde con nuestras posibilidades y personalidad.

Podrían contemplarse delitos de incitación, como en el caso de las drogas, al consumo exacerbado más allá de las posibilidades reales de poderlo pagar con las que cuentan para dar paso a un endurecimiento en el interés financiero, que si bien sitúan en un 20% con las demoras, al final se convierten no se sabe cómo, en el doble de lo prestado.

Los tratos con la banca fueron firmados en un contexto de bonanza y estabilidad que ellos mismos han alterado con su propio sistema de endeudamiento y nos llevan  tanto a los países como a las personas a sentirnos endeudados con ellos.

No es simplemente un resultado, es un plan taimado y premeditado para como decía Rockefeller tener el control de los estados y en consecuencia su soberanía, además evidentemente de los tribunales también secuestrados sin los cuales no podrían contar con el cobro primero, y el control de los estados segundo.

No existe país en el mundo que no tenga deuda, que no esté endeudado, la diferencia está, en que en los que reside radicada la banca se benefician más que los pobres en los que ni interesa que haya operaciones bancarias, más que de las multinacionales radicadas allí. Y la diferencia o capacidad de endeudamiento la someten a una productividad a su vez regulada por ellos.

Pasos a su vez que responden a prácticas oligárquicas de monopolios que vulneran las leyes de comercio internacional antitrust que ellos a su vez controlan a su interés. Un círculo vicioso del que ningún país puede salir, pues la sentencias son largas, costosísimas y de variantes impensables para el éxito de los trust monopolistas.

Es la banca quien decide quienes son ricos y pobres, dependiendo de su poder en ese momento, de su capacidad de control enquistado en sus gobernantes, grandes  empresas, y en sus ciudadanos.

La base de la ilegalidad, está en entregar un crédito a persona y países a los que posteriormente les cambian las condiciones que ellos mismos cambian. Sencillamente cerrando el crédito al que les habían acostumbrado, con el que ya por el hábito y la corrupción contaban,  con las artes del abastecedor de droga que va invitando, y te acostumbra, hasta que te haces dependiente de su dinero.

Si les interesa que puedas pagar tu deuda, harán que tu país vaya bien. Si les interesa quedarse finalmente, que es lo que hacen, quedarse con tu país, harán que te vaya mal, a tí y a tu país. Basta con cerrar el grifo del crédito y que este no fluya, y aumentar los intereses de la deuda, o la dificultad de su colocación, para que el entramado industrial, de servicios, de funcionarios, y finalmente de productividad se venga abajo.

La relación del resultado final con el inicial es tan culpable como lo puedan ser los genes heredados conque sufras toda una vida por una deficiencia, la de una evolución, en este caso inexistente y enquistada en los siglos del prestamismo.

Son tan culpables como el enseñar, invitar, o provocar a tu hijo, o a un desconocido a aficionarse a algo que depende exclusivamente de ti, apartarle de los parámetros de su realidad diaria, para que no pueda cumplir, y luego no pueda saldar y continuar con un estilo de vida generado desde el control de las modas sociales de comportamiento impulsadas por ellos y sus múltiples compañías.

Ante esto la banca apela al sentido de responsabilidad obligada, descrita en la jurisprudencia de las constituciones con el cumplimiento de la mayoría de edad.

Pero esto es otro sofisma más de su trampa e incitación al delito, el delito de incumplimiento de deuda; y es que ellos mismos han roto sus propias normas y prácticas éticas, propiciando más dinero del que bajo estudio de crédito que siempre hacen, sabían que no podrías devolver. Sobre todo porque son ellos los autores de la crisis, lograda con el cierre del crédito de repente, para provocar el cierre y endeudamiento encadenado de toda una sociedad y países con ellos, con la banca, -para hacerse con el control de las naciones estado y su soberanía-, influyendo en las decisiones de los políticos con quienes han logrado establecer un círculo vicioso de imposible salida.

¿Qué clase de crédito y ética sería legal, ya que estas no lo son, además en el caso de los estados y se puede decir de las personas de sus soberanías?, conceptos no reflejados en los contratos firmados, pues son únicamente conceptos materiales muebles e inmuebles a los que pueden recurrir en respuesta al crédito, pero no la toma de algo tan intangible como real y de un valor superior que es la soberanía de un estado,  sus costumbres y tradiciones, o de una persona o familias, a no estar condenados de por vida por un dinero que condiciona la vida para siempre.

Sólo serían legales, los créditos que contemplasen una realidad estable que permita devolverlos y bajo estudios rigurosamente realistas. Como lo eran antes de hecho y que han derivado en “mano abierta” diseñada y premeditada, para terminar de dar el estoque a un pueblo y someterlo, al cerrarla.

Las nuevas agencias de cobro que han diseñado, no son como las de antes. Cuentan con un amparo legal que antes no. Y es la persecución de por vida de las personas o las naciones.

Con los medios modernos de control de la informática, de tu lugar de residencia, de tus movimientos a través de tus tarjetas, de tu móvil y tu fijo siempre localizable, de tu recibo de la luz, agua y gas; o registros en la propiedad, de tu de tus contratos de trabajo si los logras, de tus posesiones, de tus operaciones tienen tanto a las personas como a las naciones controladas exhaustivamente, como nunca antes.

Un estado debe velar por sus ciudadanos.

De igual forma que previene epidemias de gripe que por otra parte la élite unida a estos bancos manipulan cada año para la venta de sus vacunas de  tamiflú, o impiden que circulemos por las carreteras a una velocidad superior a la que ellos marcan por estimación estudiada, o impiden mediante campañas el consumo de drogas, alcohol y tabaco para protegernos, el estado está igualmente obligado a protegernos de créditos que saben que no podremos pagar, así como ellos mismos a apostar demasiado en proyectos y contratos de estado en los que se embarcan a los que no podrán responder y que suponen finalmente una responsabilidad  directa revertida a sus ciudadanos, a través de los impuestos y la recaudación o los recortes, independientemente o no de que hayan estado de acuerdo con embarcase en un crédito de estado, pero que los estados  hacen responsables a sus ciudadanos.

Si los ciudadanos cumplimos por imposición el pago de la deuda de los estados, los ciudadanos tenemos el derecho a exigir al estado la obligación de protegernos de créditos que no podemos pagar por circunstancias que se ven venir con tiempo y que para ello escogen los mayores expertos en sus ministerios a los que pagamos para esta tutela que de hecho se llevan en otros ministerios menos en el de economía y hacienda.

Y el problema final. El banco nacional adopta una moneda producida por bancos centrales de los que no hay control, ni auditoría, y nadie conoce la realidad más que los mismos banqueros del valor real que debiera responder a la productividad cuando no es así.

En tal caso todo es ilegal, y sin embargo la banca aplica a las personas y a los estados, el beneficio de la legalidad que responde solo a nuestra realidad y jamás a la suya.

Si ninguna persona se embarcaría en un crédito si supiera que la banca va a cerrar el crédito y el normal funcionamiento de una nación y su economía, tampoco un banco debiera poderse enrolar en la concesión de créditos si ellos controlando los bancos centrales, son conocedores de su capacidad real de crédito, que luego nos dicen que no podrán desde su entramado de bancos pequeños y grandes.

http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/acierto/empresas-finanzas/noticias/4543003/01/13/Banco-Popular-vende-su-negocio-de-recobro-a-EOS-por-135-millones.html

http://www.eos-spain.es/fileadmin/es/home.html

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