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“Judas el amigo pródigo”.

6 de marzo de 2013

Hace 30 años tuve la misma interpretación sobre Judas sin haber aparecido los pergaminos. Un amigo así no entrega a Jesús, más que si éste se lo pide, porque vio llegado el momento. El hecho de las monedas de oro es parte de lo mismo, si cumple su misión los romanos pagan el informe.

Su suicidio ahorcado, no es sino una confirmación de que hizo lo que Jesús le pidió, pero con eso no podría vivir, ni aún en conciencia.

Hay un episodio en la historia que si no es igual, lo recuerda y es la participación de Bruto en el asesinato a César. César sabía que sus días estaban contados y permitió que Bruto llevase a cabo lo que era de esperar. Como siempre buscando al amigo, una muerte digna..

En el caso de Judas, para mí es claramente un encargo de Jesús. Y la explicación está en que ni Jesús, ni Judas dejarían para la humanidad una herencia con tanto odio y ofuscación.

Creo que Jesús y también Judas eran conscientes de la dicotomía que dejaría la posible doble lectura, la de un traidor y la de un amigo fiel que cumple los deseos de su maestro. Hay una tercera razón: Con la altura espiritual de todos los apóstoles sin excepción, probablemente debida a una intervención divina en su iluminación supranatural, pues eran pescadores comunes, la imagen de un Judas disfrutando de un botín no es congruente con esa altura espiritual desarrollada y aprendida de las palabras de Jesús. El dinero y el oro se asocia como debe a una repercusión materialista en lo que hubiera sido su consecución si no se hubiese suicidado, cosa del todo que no encaja, y más en una sociedad rural y agrícola como era la judía en Israel, en dónde no existía un sentido de entorno materialista que sí habían desarrollado y tenían los romanos, pero no en Israel. Judas es el amigo fiel y leal, el doliente insobornable, el no cuestionador del último deseo fundamental en una cena, la última en la que ya sabían todos que se celebraba la despedida, con lo cual en la misma lógica podían intuir el desenlace.

Ya estaban buscados, ya habían desbaratado el templo y descalificado a los sacerdotes judíos, ellos, todos, esperaban su apresamiento tarde o temprano. Solo le quedó a Jesús pedir a su amigo de amigos, Judas, el desenlace final, la indicación -que no delación-. del lugar en dónde estaban, el huerto de los olivos. Judas el amigo pródigo.

La figura de Judas y su perpetuación en los siglos como traidor, solo demuestra una cosa: que nadie piensa mucho. Y Jesús creo que tuvo esa falta de percepción.

Pensemos que tanto en su vida en Egipto, recorriendo oráculos y centros de sabiduría -como explica Robert Graves que además de poeta, era novelista e historiador del mundo antiguo y vivió en Estambul en dónde era profesor de lenguas muertas-, así como en Israel los ambientes de la época eran de corros de pensamiento, de comunicación verbal de la historia y acontecimientos, además de una extendida práctica de la escritura -recordemos la Biblioteca de Alejandría-.

La herencia del antiguo testamento y la comunicación de los legados de Abraham y Jacob para los judíos eran tema sin equanon. Por lo tanto lo más probable es que el mismo Jesús, contase quizás, como lo hizo el mismo Judas, con un error de cálculo al pensar que habría, y lograrían un mayor nivel de pensamiento. Creo que esta es una clave a tener en cuenta para juzgar que ello pudieron pensar que se comprendería su acción, la de ambos en un contexto de pensamiento, y no de ignorancia, y desprecio por el pensamiento, como realmente ha sucedido. El otro gran error de cálculo de Jesús, fue el no poder calcular la dimensión del materialismo.

En una de las frases encontradas en el Evangelio de Tomás del desierto de Nag Hamadí, Jesús dice: “Siempre habrá ricos y pobres”. Y es el tipo de frase extensiva tanto la riqueza y pobreza material como al de espíritu, pero es de imaginar que no imaginase el nivel tan paupérrimo fruto del materialismo inducido por la élite para nuestro control que podría llegar a desarrollarse. Pensemos que hasta el ejército romano que conoció, cruel, pero aplicando la ley, su ley de Roma, veneraban los textos griegos, y en toda casa noble o de ·ciudadano” llegado a cierto grado de comodidad existía la figura del escribano, del orador, del artista. Jesús no pudo imaginar la derivada de tanta ignorancia y desprecio por el conocimiento, Más en una sociedad, las que conoció de gran conocimiento de las estrella y la vía láctea. De estudios y cálculos egipcios de las cosechas, de las mareas, y del influjo de la luna.

O quizás, y es la otra opción era del todo consciente del mundo actual, lo que explicaría el texto del Apocalipsis, y por ello se prepara a una segunda venida.

Dice mi amiga Kika BCV: ¡Dios lo sabe todo!…y nosotros estamos aquí esperandolo. Aunque más bien es nuestra chispa divina lo que tiene que resurgir y con amor todo se consigue.

Y agrego: Esa es la idea, pero entonces, y es mi duda, ¿cómo estaría dispuesto a dejar una figura equivocada como la de Judas por los siglos de los siglos?. Si en verdad el reino de Dios es justo no concuerda, de no ser la teoría de que era un deseo a Judas el indicarles su posición. Porque en cualquiera de las hipótesis al reforzar el texto de la traición no concuerda con el discurso de Jesús y su predicado. Solo me cabe otra hipótesis, la manipulación de la Iglesia del texto original.

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