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“Sobre el gnosticismo, como parte de una fe leal y fiel”.

6 de marzo de 2013

http://www.bibliotecapleyades.net/vida_alien/alien_archons32.htm

http://html.rincondelvago.com/las-ensenanzas-de-don-juan_carlos-castaneda.html

Es muy interesante el concepto que desarrolla el artículo, pero descuadra un par de cosas.

Los panegíricos del desierto de Nag Hamadí, son los Evangelios de Tomás y que se sepa, no han sido revelados en su totalidad. Otra cosa son los gnósticos, situando un gnosticismo antes de Cristo, cosa que no cuadra pues el gnosticismo viene como del siglo XII de Joaquim di Fiore el monje franciscano.

Tan solo dejó un libro El gnosticismo”que una vez alguien me dejó ver fotocopias hace treinta y dos años y que vinieron de la biblioteca de la Universidad de Córdoba, pero después de aquello, he llamado y me dicen que tal libro no existe y que no disponen de él. Cosa y libro evidentemente ocultados.

La labor de di Fiore estaba avalada por el Papa coetáneo celestino III y llegó a dirigir una abadía en Italia en la que vivió y murió dedicado al pensamiento.

Su libro casi ha sido tratado como apócrifo cuando es un ensalzamiento de la fe católica y de Jesucristo, y de la idea de que Dios nace y está en nosotros mismos. De hecho hasta la gran orden masónica de Alaister Crowley, se apropió de una equivocada idea del gnosticismo para justificar una discutible superioridad en la comprensión del mundo.

Pero justamente esto es lo que preocupa al Vaticano, que declaran apóstata la obra de Di Fiore, porque han descubierto en su retorcida interpretación que podría anular la figura del Espíritu Santo, al estar Dios dentro de nosotros. Pero es justamente la idea de la omnipresencia, la más importante del Evangelio, y constatar que está dentro de nosotros es justamente la mayor confirmación del Espíritu Santo como inductor y comunicador de la antimateria sapiente de la que formamos parte.

Las vivas y fuertes contradicciones del Vaticano la respecto del lateralismo dado al Espíritu Santo, lo hace inexplicable según sus propias posturas adquiridas. Cuando es el Espíritu Santo el vehículo comunicador de uno mismo con el todo, algo que sí afirman tan solo diciendo que es todo UNO, y que todo es la misma cosa, pero no lo es. La Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo son las intercomunicaciones y niveles conectados, pero no es lo mismo, al contrario hacen un TODO separable.

De ahí aquello de la falta de fé e inspiración divina, pues puede haber conciencia de Dios y de Cristo, pero puede no haber comunicación, incluso la falta de fe que sería la ausencia del Espíritu Santo.

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