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“Hombres y mujeres una reunión expectante”

1 de abril de 2013

Los hombres sienten que detrás de cada mujer hay una especie de limbo, un cielo único y diferente en el que hay calma y sueños, excitación e inspiración. Por eso el hombre suele perderse entre tanto cielo que al final es como un gran planeta.
Los hombres tienen algunos la certeza de lo imposible o difícil, y otros la de lo fácil y lo que pueden lograr. De la personalidad y ambición de cada cual, y de la economía de los propios recursos de su persona depende su involucración y riesgo, como si de un reflejo no muy pensado se tratase, pero presente y evidente.
Las mujeres sienten que tienen mucha intuición para saber que hombre es el más conveniente, o el que más sensaciones les levanta. Les puede el sentir y el perdón de las imperfecciones, o su apuesta por una especie de riesgo irracional pero muy físico, y piensan, dudan mucho de que el hombre vea en ellas lo que dice por su boca, o por el contrario creen todo lo que por aquella boca oyen. Suele ser más su recreación de ver el entusiasmo que espera lo que le brinda su encendido.
Las mujeres tienen algunas la certeza de que algunos hombres las dejarán o pasarán de ellas, otras tienen la certeza de que a algunos hombres les será difícil perder su interés en ellas.
Es cuando estas percepciones giran a un lado o a otro que se pueden tornar en ilusión o en estupefacción.
Lo cierto es que no hay fórmulas aunque unos y otras intentan obtenerlas por pensamiento, por diálogo con quien tienen confianza. Intentan establecer pautas que al final son de comportamiento y otras de pura percepción. En el amor, en la atracción, se acepta lo irracional, lo inexplicable, aunque querramos traducirlo sobre todo para los demás en explicable. Se acepta lo que en lo más íntimo de nuestro ser vibra como nuestro anhelo en la vida, de lo social, de lo más secreto y de lo más público al mismo tiempo. Es la exhibición no siempre deseada, otras sí de lo que tenemos como nuestro adalid de nosotros mismos, nuestro esplendor o nuestro mate.
En la imaginería de ambos se da el juicio de la razón, de los hechos, y también el de la ilusión, el del perdón, el del entusiasmo colmado o frustrado, pero es ese ir y venir de los pensamientos, el que a lo largo de la vida se repite quizás con más maestría, pensando que uno o una sabe más de la nada, porque al final se vuelve a la ilusión, esa fantástica herramienta genética que hace que queramos estar con alguien aunque sea una ilusión futura o vencida, y que si se pierde se pierde un gran trozo de alma y amor.

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One Comment
  1. Silvia Pérez permalink

    Eladio , es precioso, me ha encantado que dominio del verbo y que sabias tus palabras . Un aplauso desde el corazón !

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