Skip to content

“¿ Qué sería volver a 1933 ?”.

16 de mayo de 2013

Imagen

El gobierno no funciona, ni este ni el anterior, ni ninguna de las caras conocidas pues si están y pueden estar ahí, están porque están sostenidos por el sistema.
Todos ellos de la manera más clara o más indirecta, están permitidos por el sistema porque son herramientas. Si deja de funcionar una, vendrá la de repuesto, es el tandem universal e inagotable.
Solución, no la hay clara. Habría que quitar todo lo conocido, todo lo que sirve al sistema, al financiero, banquero, industrial que gobierna. Porque todas las propuestas serán de maquillaje para seguir en su inventiva de la presión hasta el agotamiento.
Tienen claro que su sistema, el que todos compartimos está agotado.
Tienen claro que hay que impulsar alternativas para continuar en el control.
¿Cómo lo logran?. Inventándose la alternativa, la que acumule los votos de la frustración: las plataformas.
Con la cara lavada y recién pintada salen las plataformas.
Rostros nuevos, seminuevos y lavados y recauchutados si hace falta, lo que haga falta.
Pongamos el caso de la plataforma del 15-M. Queda bien y populista perseguir a los malos, si no supiéramos que la subvenciones adquiridas provienen de la misma Generalitat de Cataluña, Ayuntamiento de Barcelona y de la UGT de Barcelona. organismos francmasones illuminatis que sirven a esta élite financiera mundial.
De las elecciones es probable mucha abstención, y de lo que salga mucha polarización, se hundirán el bipartidismo corruptísimo y traidor a España, vende patria y soberanía, y detrás vendrá una amalgama de plataformas y partidos muy polarizados que va a recordar aquel espectro de 1933 de activismo y radicalización de opciones y posiciones.
Las nuevas plataformas son también parte del sistema, al menos las principales. Son las clásicas pautas que le gustan a la familia Rockefeller y Rothschild, tan solo dos familias de los trece linajes en los que se integran las sociedades bancaria, industriales e illuminatis. y que la mayoría de la gente que solo cree lo que ve mientras toca y besa la tele, ni puede creer que haya un mundo así.

Por atisbos, les suena que sí que esa gente existe o pueda existir, o como mucho que están en otro país, pero en cuanto bajan la cabeza vuelven a focalizar que el enemigo es el tonto que sale en la tele.
Cuesta mucho a las mentes limitadas que son la gran mayoría aceptar lo inaceptable que suponga un viaje mental en el tiempo a la claridad. Sencillamente no pueden y su mano tonta, como siempre votará populismo, lo que más le cuadre de la bipolaridad aprendida de cómo funciona la sociedad que de nuevo se instalará.
La élite lo ha planificado así, pues el sistema está agotado, y necesitan un recambio al gusto popular.
Cuando empiezen a salir los representantes, detrás estarán bien pertrechados los mismos.

Si les sale bien: adelante. Si les sale mal, golpe militar y a volver a empezar.
Es un rosario con mácula.

En tres años más lo tendríamos, después de ilusiones populares, de golpes de efecto, de irrealidades irrealizables, sin líderes claro y honestos, patriotas e independientes, capaz de encontrar y elegir a un buen equipo (y esta sería quizás la única solución aunque difícil), volveríamos al caos.

Costará encontrar líderes al gusto de todos, o no. En momentos de fuerte depresión se aplaude a cualquiera que prometa soluciones, incluso a quien sólo tenga ambición y la suficiente vehemencia.

Todo es la cábala de la historia, pero salir a otra cosa mejor va a ser difícil, pero todos nos dispondremos a lo que parezca lo mejor aunque detrás puedan estar pertrechados como siempre la élite.

Si algo funciona, o no logran que se les haga caso,  montarán la voladura de la forma que sea para excusar cualquier cosa.

From → Uncategorized

2 comentarios
  1. Fabianismo permalink

    El fabianismo y su relacion con El Nuevo Orden Mundial. La desaparicion del capitalismo por el supracapitalismo.

    El neomarxismo, destruir la cultura y al hombre para “deconstruir” la sociedad.

    Derecha Fabiana.

    Una de las estrategias más efectivas para mantenerse en el poder es el “gradualismo” o “fabianismo”. La estrategia consiste básicamente en evitar la confrontación directa y confundir al adversario hasta hacerlo creer que se es parte de su bando. El nombre “fabianismo”, es en honor al general romano Quinto Fabio, quien en lugar de enfrentarse a sus enemigos en el campo de batalla, los acosaba hasta agotarlos física y mentalmente.

    Una de las tácticas de los fabianos es la infiltración, ellos tienen la capacidad de pertenecer a dos bandos contrarios al mismo tiempo. Los Rothschild aplicaron esa táctica durante las guerras napoleónicas con el objeto de estar siempre del lado ganador.

    El fabianismo se ha presentado de varias formas. Una de ellas se da en una corriente nueva de personajes que ocupan posiciones de poder de segunda y tercera línea en el actual gobierno, pero que nadie sabe con qué filosofía se identifican. Tienen vínculos familiares con los partidos oficialistas y leen a autores progresistas, admiran a Barack Obama.

    Leen y analizan sus discursos”. Uno que ha trabajado en varios ministerios escribió una columna declarando: “No soy de derecha, ni me siento de izquierda”, otro fue acusado por un medio de izquierda de manipular una encuesta, no pudo resistir la presión social de ser denunciado por el progresismo y decidió salpicar a un ministro para poder salvarse él, con sus amigos piensan capitalizar el poder adquirido en una ONG de “causas progresistas” con “ideas de centroderecha”.

    El objetivo del fabianismo no es que sus ideas influyan en la sociedad, su objetivo es estar en el poder o cerca de él. Los aliancistas-fabianistas creen que la centroderecha dejará el poder, por eso crearon esta ONG/Think Tank/Lobby.

    Los fabianos harán el papel de falsa oposición. Para estar a los dos lados del debate, se requiere aplicar algunas tácticas. Decir cosas con las que cualquiera se pueda sentir identificado. La idea es permitir a los progresistas que pontifiquen libremente contra “el modelo”, la Constitución, “la desigualdad” etc. No se trata de estar o no de acuerdo con los progresistas, se trata de estar en dos bandos a la vez. De esa forma serán percibidos por la izquierda como interlocutores válidos y por la derecha como las únicas alternativas a la hegemonía política de la izquierda. Si el centroderecha vuelve alguna vez al poder, los fabianos ocuparán cargos de primera línea, en lugar de ser simples asesores y “técnicos”. El ciclo se repite hasta que uno de ellos llegue a la presidencia.

    • El fabianismo se presentó y es de izquierda, no de derecha, con Bernard Shaw, y el partido laborista.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: