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“España necesita un buen repaso”.

21 de diciembre de 2013

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La solución eléctrica está en la energía nuclear, y si no, tendremos que apagar la luz y dejar de producir.
Pero la razón por la que se cierran centrales y se ha invertido en verde es justamente para subirla al crear más demanda y menos oferta.
Con el alto precio de la luz de la que son accionistas los bancos, se están pagando las armas que compramos por un lado, y las plusvalías que a su vez necesita la banca que de otra forma no obtiene pues de los créditos que no dan ya no pueden ganar como antes.
Mientras nuestros gobiernos hablen con mentiras y para la banca, nunca sabremos la razón de las cosas, y han convertido el gobierno en una autarquía con cartel de democracia; el mejor sistema de dictadura neoliberal.

La gente se queja y quejaba de Franco. Por Dios, es el único que hizo todos los pantanos de los que tantos chistes se hacían que siguen siendo el motor barato, seguro y limpio que ahora llaman verdes con aspas que cortan el paso a quien por allí pase. Franco fue el único jefe de estado realmente sostenible, pues se fue siempre a equilibrar la balanza de pagos y no se importó más de lo que se podía exportar. Lo único que han hecho estos gobiernos actuales es fabricar papel, endeudarse vendiendo bonos soberanos, y finalmente la inflación con la subida de la gasolina, de la electricidad, la telefonía, los impuestos y retenciones, en contra de bajada de prestaciones sociales, salarios, y calidad en los contratos.

Decían que con Franco había inflación, sí de risa, si la comparamos con la que ahora con el sistema neoliberal que no podremos pagar en décadas, pues de eso se trata, que con la deuda provocada por el crédito loco dado a tutiplén hayamos tenido un consumo fuera de toda medida de hasta lo que no necesitamos, y tengamos una deuda que deseaban impagable y así es como ha sido.

España no es un país para democracias institucionales que generan excesos de democracias descontroladas y no juzgadas, necesitamos otro caudillo, al español le sienta mal el exceso de descontrol institucional; la calle puede y debe de ser libre pero no así las instituciones que se deben controlar, y no llenar el país de politicuchos zoquetes, ladrones y masones que desde los ayuntamientos con las recalificaciones del suelo, las colocaciones a dedo, a las capitales con las tasas municipales y los gobiernos autonómicos y central llenos de gente sin soluciones, listos para trincar, permitir la masonería como cúspide del control político, económico y la banca sionista como decisora de nuestras elecciones de toda clase.

Quizás muchos que siguen chupando de una ubre seca sigan creyendo e interesándose por este sistema tal como se ha convertido y nos han propuesto, pero el tiempo dirá lo que toca inevitablemente.

España necesita y pide un repaso en toda regla, y no se necesitan muertos, sino tan solo algunas detenciones que sofoquen el fuego que encienden, por un tiempo prudente para neutralizar la privatización salvaje del neoliberalismo criminal que ha desarraigado la sociedad y un sistema que ha funcionado durante 60 años por las buenas bases del pasado respecto a lo público y el control de los abusos que ahora como sistema no se persiguen.

Las necesidades de la postguerra fueron eso: necesidades fruto de una guerra fabricada desde 1930 al 36 y que se encargó de enfrentar y desestabilizar a los españoles entre ellos.

Las cosas claras y transparentes, y que se haga respetar a todo el mundo desde el respeto perdido es parte de la tarea para la recuperación de la soberanía perdida. Si se intenta hacer sin el empleo de violencia y sí desde la paz y objetivos claros con personas capaces y honestas con la protección de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado se puede garantizar una transición a una vuelta estable que satisfaga a todos, lejos de engaños masones de independencias y desestabilización. Basta con neutralizar tales fuerzas y replantear el Estado para quitarse a todos los enemigos sin enfrentamientos con medidas sencillas pero llevadas lejos de los enemigos de España.

Con la experiencia adquirida en nuestra historia reciente, debiéramos de reconocer a nuestro enemigo y el sistema que provoca nuestra situación. España, lejos de las propuestas de unión europea con maná falso que solo ha caído con la triplicación de precios desde la imposición del euro y el crédito loco; y únicamente ha llevado al endeudamiento progresivo como sus autores esperaban, no puede seguir en esta unión antiespañola y anti soberana para el cambio de manos de la riqueza nacional a manos privadas. España debe de aislarse en el sentido de la vuelta a la producción autóctona y en el control de las importaciones y el endeudamiento. Ideas que no gustan evidentemente a la banca y a los gobiernos que de ella dependen, pero nuestros gobiernos y banca no solo no representan los intereses de España, sino que están dispuestos a estrangularla, su soberanía, su tierra, su tejido, y sus habitantes.

Ahora claramente están fabricando una situación internacional-nacional similar a la de 1914 que arranque desde el sur de Europa y suba al norte. Y el verdadero proyecto es que todo explote para destruir, matar millones de vidas y volver a construir, pues es el único sistema que conocen en su retorcida mente macabra y negada, controlando el crecimiento mundial y el desarrollo tecnológico a conciencia para el control de la masa.

El español debe de recuperar su dignidad, autonomía familiar y riqueza, y todo esto es posible si nos defendemos de la privatizaciones que fue el camino neoliberal -primero keinesiano y luego de Chicago boys-, más fácil y el endeudamiento constante, creciente, progresivo e imparable, cuyo fin será sin duda la necesidad, la penuria, la desestabilización y finalmente la guerra.

Los sistemas macroeconómicos usados para países tan enormes como los americanos, o incluso el de la misma Unión Europea se han visto que no sirven para un país pequeño como el nuestro sin pasar por la ruina, la deuda y la entrega de nuestra soberanía.

Debemos evitar la guerra entre nosotros. Con las nuevas tecnologías ya reconocemos a los enemigos como nunca, y son extranjeros con sus títeres españoles a los que podemos detener en su intento, y evitar el enfrentamiento entre españoles.

Si algo retrasó la recuperación y facilitó la destrucción como nada, fue la guerra entre hermanos.

Europa habiendo sufrido destrucción y muerte en la primera y segunda guerra mundial, puso más fácilmente en marcha el progreso porque la guerra no fue entre hermanos, sino con el extranjero y no tuvieron que perder décadas en la reconciliación que fue la mayor piedra y lastre de una sociedad para la convivencia, el trabajo y el crecimiento. La esperanza del español es la de la prosperidad en paz, y aunque suene redundante es la gran realidad. La gente ya no quiere la política, y tan solo la han deseado porque han pensado que suponía una liberación que ahora todos comprobamos que es el camino a la dictadura democrática neoliberal, que es efectivamente el mejor sistema arruina patrias y fomenta chorizos con la pérdida implícita de todo proyecto.

De esta no saldremos con el mismo sistema en el que nos han involucrado, se ha visto que no tienen palabra, ni habrá ideas más que esperar el hambre que ya ha llegado en parte con la generalización de los comedores sociales, y la desesperación social por la pérdida de todo lo alcanzado, que fue fruto de una economía heredada de los años 50, y que en aquellos tiempos no pudo ser flexible en aquellos tiempos de escasez, pero que ha sido la base del florecimiento de España en cinco décadas, y sí podría ser flexible con las infraestructuras ya logradas en un futuro muy próximo llegando a acuerdos puntuales con los mismos socios que ahora tenemos pero en otro marco, y desde otros puntos de vista del mercado, y de política.

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