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“Liberalizar los precios de casino en las gasolinas para satisfacer a EEUU y bloquear a Rusia”.

5 de diciembre de 2014

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La élite financiera europea controlada por Washington está buscando como compensar a los EEUU por la bajada mínima de los precios de las gasolinas para forzar la caída del mercado en Rusia como parte de su equivocada estrategia de bloqueo con petróleo barato, y compensar la eliminación de pago del crudo en petrodólares.

Rusia por su parte ya ha tomado medidas de autoprotección con un sistema de libre bloqueo de su bolsa para impedir caídas descontroladas infundadas desde el NYSE Rothschild.

Ya no saben qué inventarse para cambiar la Constitución y forzar la desregulación.
Precisamente está la ley contra precios pactados, y la de libre comercio.
Que se explique por qué entonces subir la luz es legal y bajar la gasolina no.
El proyecto está claro: LIBERALIZAR los precios como con la luz en el casino Rothschild de futuros aplicados a la calle.

El colmo de las contradicciones. Si han multiplicado beneficios, ¿cuál es el problema en bajarla solo en los mercados y no en la calle?. Sencillamente quieren más para compensar a EEUU y la concretamente a los Rockefeller que falsamente han anunciado que abandonan el negocio del petróleo por la bajada de precios, cuando sencillamente están en la operación de acoso y derribo contra Rusia, pero por otra parte esperan liberalizar el mercado de precios como con la luz para sacar la diferencia perdida del bolsillo de los ciudadanos en las gasolineras y nos cuentan lo que quieren.

Empresas como Glencore, Monsanto y Basf han estado comprando suelo productivo de toda clase y acuíferos en todo el planeta, incluído EEUU, Europa, de los que van a participar además de en la misma extracción con sus torres Castor -que cuestan el millón de euros diarios-, en las comisiones que ahora se van a llevar en el reparto de beneficios como propietarios del suelo. Y así evitar las multas de particulares con terrenos aledaños.

Se les ve demasiado el plumero.

En la misma fase anda Renfe –Ferrocarriles españoles-, que esperan privatizar. Quizás es lo último de las grandes infraestructuras que quedan por privatizar. La estrategia la de siempre: Tirar precios de vuelos y gasolinas para que los vuelos que ya son de ellos también, sean más baratos que el ferrocarril y aumentar ejecutivos y subir salarios. De esta forma creas una quiebra incrementada por la construcción de pasillos ferroviarios mediterráneos de mercancías que llegan como está previsto a Rotterdam y Hamburgo, que ya se han construido y que esperan quedarse por nada con ayuda de la quiebra y EREs expedientes de regulación de empleo.

Su modelo es copiar estrategias de sectores en los que se ha probado la eficiencia recaudatoria por encima de las leyes regulatorias del mercado. Añadiendo contadores digitales en los que el consumidor ya no tiene control de pasos de consumos. Pues en los analógicos de antes la intervención era imposible y en los nuevos digitales wiffi, desde la misma compañía se pueden falsear. Basta con comparar los consumos (aparte del precio aumentado del kilowatio un 300% en estos últimos tres años), los mismos aparatos y hábitos de repente consumen el doble.

Liberalizar el precio de las gasolinas en las gasolineras será el nuevo casino de precios como en la electricidad que compensará la caída de precios oficiales para bloquear a Rusia.

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