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“El Corte Inglés, un modelo en extinción”.

31 de marzo de 2015

BlackCard

Desde aquella sede en Preciados Madrid dedicada a las telas han pasado muchas cosas, muy buenas en muchos años y muy malas en unos pocos.

El Corte Inglés tuvo la primera idea que hoy nos parece tan popular de abaratar precios -que luego dejaron de ser-, durante décadas de productos de primera calidad y media calidad, excluyendo los de baja calidad. Y en eso y como empresa se debe a los antiguos directivos que por desgracia ya fallecieron, para la empresa.

En la actualidad y desde hace una década se viene dando el fenómeno de muchísimo mando y poca tropa. La fórmula de la promoción funcionó muy bien como estímulo, así como el reparto de comisiones por rendimiento a la productividad  que se remunera a los empleados, algo único en el panorama empresarial respecto a las bases, que en otras empresas únicamente solo se practica entre los directivos con los bonus.

El problema del ascenso por partes:

-uno, que resta tropa -mucho mando y poca tropa-, con lo cual el trabajo que ya no les toca o no quieren hacer los ascendidos se les carga a los cuatro pinches que son los menos.

-el alto coste de las prejubilaciones y retribuciones, antigüedad del año catapún, que es lo que fue y ha sido en detrimento de las cuentas de la empresa.

-los novedosos: Crean una casta ejecutiva superior que desvía el dinero de la empresa a asuntos personales y el uso de tarjetas de la entidad comparables a las black  de El Corte Inglés que pagamos los españoles indirectamente -pues están relacionados con el montante de compra de deuda pública por parte de la banca encarecida con el gasto crediticio de corporaciones privadas-, con los rescates bancarios exclusivos que ha ido recibiendo el Corte Inglés en esta década. Así que es un asunto de derecho e interés público que se gestiona sin embargo como privado. Cuarto directivos (que no su presidente desconocedor de los asuntos internos, gestionan el dinero crediticio). Amantes de directivos con tarjetas black para comprar bragas para que las vean los señores y luego las compras fuertes de electrodomésticos, complementos y cosas caras para ellas y familias adyacentes que aquí de un palo se hacen varios splits de gasto. Si es que el bypass ha inspirado a los truanes más que a los médicos.

el sindicato de los trabajadores ha desaparecido por inoperatividad comprada abducida extraterrestre, como en el resto de las empresas españolas en dónde el de barbas y el gafas son los mortadelo y filemón de cobro, callo y otorgo. Ni del abuso de retribuciones hablamos, ni de la inoperancia de los derechos deseamos.

-colocar a la mujer de Alvarez Cascos, Maria Porto (ella está fasscinada) -que no se sabe si trabaja en la galería, o en la política asturiana-, de directora de exposiciones de las galerías de arte de El Corte Inglés, con un contrato blindado y demasiado espléndido en dónde se puede aparecer y desaparecer cuando se quiera, ha abierto la caja de pandora del resto de departamentos. Si allí se puede aquí también que para eso todo es todo El Corte Inglés. O sea que los españoles estamos manteniendo las bragas de una empresa privada para el placer de unos catetos salidos. Hasta el dinero de las black de Caja Madrid pasaba por “la sección de lencería” de El Corte Inglés. Que si bien el Supremo ha exigido la identificación de las black, no ha sido así en las famosas tarjetas de El Corte Inglés que se han convertido en black para ejecutivos, amigas y familia con cargo a saber dónde…

-los Sindicatos se han privatizado con la desregulación progresiva de la Constitución y la normativa laboral. Hemos pasado de un extremo al otro. Ni todos los derechos que arruinen por costes a una empresa, ni sin derechos que arruinen a la empresa y al trabajador por falta de un marco legal que ha pasado a ser de las corporaciones privadas bancarias y de la productividad como modelo de la escuela de Chicago que puesto en práctica más de dos décadas desde el modelo chileno, se convierte el dumping chino.

Ningún modelo es panacea si se mantiene en el tiempo y menos con la implantación del TTIP de absorción norteamericana del tejido productivo europeo que facilita el dumping, y todas las recetas que pudieron funcionar una década, dejan de funcionar a la siguiente.  Lo mismo pasa con las políticas públicas y privadas; y en lo privado, sencillamente la cúpula organizadora ejecutiva se hace con el mando efectivo de la empresa sin el control mismo de la dirección. Y así va la práctica diaria de asuntos que han dejado de ser privados porque están funcionando con rescates públicos y bancarios en exclusiva, pero en España nadie dice ni pío mientras no haya muertos -que como en estas cosas no las hay, eso sí, mobbing, dumping y depresiones de caballo si que enferman gravemente, pero eso no se computa ya-, que para eso se escribió El Lazarillo de Tormes.

El coste de este despilfarro bragudo y sin control (controlado por quienes no deben menos por su presidente), ha llevado a que además de haber puesto dinero público no baste, y que haya que cerrar los Opencor que no dan sino pérdidas y que tantos activos contables han consumido en locales, obras y poca rentabilidad. Dicen que han cubierto pérdidas con el bricolaje, y con la desregulación del comercio en detrimento de la mayoría de los comercios.

Además el nuevo gran centro de El Corte Inglés en Castellana que será el centro comercial más grande del mundo en superficie con la compra de terrenos aledaños del solar de ADIF, prometen consumir lo visto y no visto, de lo presente y lo futurible. Si es que diseñar cuatro ejecutivos espabilados en pizarra megaproyectos que luego se convierten en BIG AGUJEROS NEGROS de infraestructuras y costes mal calculados se convierte en el talón de aquiles de cualquier proyecto de novatos que no ha crecido precisamente como creció progresivamente en su día El Corte Inglés con el tiempo y la experiencia, y que dispones de información pública confidencial y penal de trato preferencial de los ciudadanos, y que ahora pagaremos “of course”, los españolitos que no las meten dobladas esta castuza impresentable.

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