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“La inteligencia emocional”.

15 de junio de 2015

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Cuántas y tantas veces hemos oído decirnos a nosotros desde otras personas, o de otros respecto a terceras personas, que no somos inteligentes, o que alguien no lo es.

Es uno de los asuntos más graves y delicados que podemos contemplar, puesto que si en algo se enorgullece el ser humano es su capacidad intelectual y su inteligencia, en menos de su memoria, que es algo de lo que no nos molesta tanto que nos digan que no la tenemos, la memoria, porque lo consideramos más accesorio y disculpable. Pero oir que no somos inteligentes, es algo que nos toca la moral, la fibra más íntima y sensible.

Solo si hemos logrado demostrar de alguna manera nuestra inteligencia, respecto a los demás y a la sociedad de forma demostrable, puede ser desde la obtención de una titulación, o logros comprobables que los demás puedan admirar y respetar, o si hemos llegado a un nivel de crecimiento intelectual que esto deje de afectarnos (pero aun así es difícil), solo en estos casos dejaremos de preocuparnos de si hay gente que diga que alguien de nosotros no es inteligente o suficientemente inteligente.

Si de algo os sirve, sólo las personas realmente inteligentes, y no los listos que eso sería una habilidad, como un resorte de respuesta a situaciones derivadas concretas, pero sin la necesaria inventiva comparativa que viene de la creatividad, entonces dejaremos de decirlo a los demás y ni nos lo plantearemos porque precisamente sabremos que no es algo nada agradable de oir y en consecuencia de decir.

De la famosa inteligencia emocional de Goleman se pasó a la inteligencia especializada, y ni siquiera resolvió esta tampoco la inteligencia comparativa de Jean Piaget para el aprendizaje cognitivo comparativo, y menos ninguna de ellas para poder explicar el conocimiento derivado de parámetros desconocidos no humanos que provienen del talento, y de la creatividad e incluso la comunicación divina, que solo puede ser contemplada sin respeto y desde lo paranormal, pero que es tan real como el resto de las capacidades y habilidades.

La inteligencia que proviene del cultivo de las emociones y el autoconocimiento es la más lenta, pero la más brillante y explosiva si logra triunfar en el medio familiar, social, profesional y amistoso. Cada uno de esos entornos, es un acotado independiente que todas las personas debemos superar y buscar la manera de hacernos respetar, admirar y amar, pues todos son un mundo de condiciones distintas que sin embargo se hacen un mundo si no logramos triunfar en ser respetados en cada una de ellas.

Bien se podría decir, que la no aceptación y respeto de la inteligencia emocional, suele ser la principal fuente de distanciamiento de familia, amigos, trabajo o entorno, más incluso que las diferencias de pensamiento sobre cosas concretas; pues como dije antes, va envuelta la propia autoestima y necesidad de respeto.

Es evidente que no todos somos igualmente inteligentes, sin embargo sí somos altamente inteligentes especializados. ¿Que quiere decir esto?: que cada persona tenemos habilidades y dotaciones diferentes, unos muchas otros pocas, pero todos tenemos alguna o algunas, esto significa que si hemos llegado a descubrir nuestra competencia de especialización por el alto grado de facilidad y talento con el que nos hacemos con aquella habilidad o tarea seremos brillantes en eso. La mayor parte de la vida se dedica y pasa buscando un algo existencial, que tiene todo que ver con la búsqueda y encuentro efectivo  de nuestra misión, nuestra función en la vida y nuestras habilidades o cosas en las que podemos ser satisfactoriamente realizados y respetados por los demás y nosotros mismos.

La mayoría de la gente no es asertiva, y menos, empática. O sea que ni están por la labor de ayudar a los demás y menos de ponerse en la piel de los demás; más bien odiosa y como no están realizados, realzan sus bajas pasiones y cualidades negativas que tienen que ver con la destrucción del prójimo, la envidia, los celos que pueden ser desde profesionales a personales, la crítica destructiva y la falta de valoración, respeto y aprecio por los demás. Y una larga lista de malas ideas, fruto del no haber llegado a encontrarse en nada noble de uno mismo que podamos considerar tesoro del respeto ajeno. Y finalmente, en un mundo materialista se vincula la inteligencia con el éxito económico y posesiones, y con la obtención de títulos académicos que distan de demostrar nada más que una mente cuadriculada para memorizar, asunto de memoria, pero no de inteligencia y menos de comprensión de nada. Que sin embargo la sociedad de matrix es lo que más premia, valora y consiente. Una de las principales deformaciones sociológicas que deriva en psicopatía social y la destrucción de los verdaderos y auténticos valores; basados más en la destrucción ajena, el codazo y el desprecio gratuito. Sin objetivo muchas veces directo o vinculante, sino propio del estilo de vida que da la gratuidad de la falta de análisis en el propio comportamiento, y que al final deriva en la propia inseguridad durante toda la vida, de que estemos y hayamos estado haciendo lo correcto y más adecuado, lo que provoca una enorme frustración que se esconde en el mundo matrix de la competencia y no procede ni se ve nada bien.

El éxito de la inteligencia está directamente relacionada con la satisfacción personal,que nos proporciona una entereza y coherencia contra toda amenaza externa y falta de reconocimiento.

En esta vida puedes tener éxito económico, éxito profesional e incluso estar rodeado de amor. Pero como no hayas descubierto tu misión en la vida y tiene más un componente existencialista de comprobar que eso es realmente lo que has venido a hacer a esta tierra, entonces seremos o no del todo felices y realizados.

La sociedad se nutre de una maflix falsa y competitiva, en dónde el objetivo es descartar a los demás que son vistos exclusivamente como rivales a los que hay que superar o abandonar para podernos hacer camino en ese mundo de posesiones.

Los matrix la aceptan y deciden atacar a todo aquel que no comulgue con ese antisistema social, pues amenaza a todo por lo que han dedicado su vida y esfuerzos, y aunque ellos mismos saben que poco vale todo eso y esperan al último suspiro de vida para reconocer que se han perdido en una vida un tanto inútil y de pocos resultados de los que íntimamente y personalmente puedan estar de acuerdo con la satisfacción de una felicidad hallada.

Los matrix funcionan siempre con medidores standard de comportamiento y logros, y no pueden aceptar los logros que no vengan de los mismos principios equivocados de competencia, y acumulación de cosas, y personas que obtienen como trofeos y esclavizan a su alrededor.

La inteligencia del matrix -que no la es-, sino es la de la esclavización ajena y propia para ser servido por todos los que ha logrado dominar y controlar de alguna forma que le parezca válida. Y lo más lamentable es que pretenden engañar a la cara a otros matrix que saben perfectamente y de la misma manera que todo lo relacionado con el éxito funciona, no con la satisfacción más íntima, sino con la acumulación. El matrix jamás puede replantearse nada, porque entraría en shock catatónico irrecuperable, si no pudiera aceptar que toda su vida ha sido un fracaso de esclavitud dedicada a “joder” a los demás en pos de su éxito material y de acumulación en el que basa el respeto, que solo es temor, de los demás. Temor a no tener nada de todo eso sino sigue esas pautas de menú maflix de lo social y que infunden un miedo atroz y profundamente íntimo de no lograrlos. Así que solo les queda la imitación tiránica, el desprecio de la competencia que ellos mismos plantean y la exclusión de todo y todas las personas que no entienden.

Nacer en una familia especialmente matrix, es una maldición de difícil superación si no acompaña la suerte y la providencia que nos procure un recurso y caminos en dónde nos podamos realizar y evadir de la presión establecida contra quienes tratan de ser y pensar por su cuenta. Que si bien se puede coincidir en muchas cosas, en muchas otras será la guerra caótica del ser y de la no obtención de la identidad de saberse lograda y no copiada.

Sed pacientes, sed comprensivos, ser asertivos y empáticos con todos los que podáis, porque al final es lo que logra una humanidad más fácil y singular.

Nos equivocamos mucho y permanentemente, es un defecto de fabricación de la alta tecnología que de hecho somos, y que desarrollarla cuesta una inmensidad que nunca podremos vivir del todo sin equivocarnos, pero al menos seamos dóciles con nuestros juicios, y pacientes con las conclusiones, pues vamos pifiando según nos cargamos a los demás, Y después de escribir esto, seguiré equivocándome y estropeando algo sin querer, pero es que somos así, pero si podemos pulir algo más cada día de estos monstruos matrix internos que nos acechan y alejarlos hasta la felicidad del presente.

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2 comentarios
  1. Gran artículo. Pensamiento profundo. Verdades que impactan directamente fragmentando las mentes y por tanto la propia mátrix.

  2. M:A permalink

    Una reflexión muy adecuada a los tiempos que estamos viviendo, gracias por este aporte, claro y esperanzador.
    Un saludo.

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