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“Del Amor”.

1 de agosto de 2015

dali autorretrato.0

¿Por qué pedimos amor de alguien que no nos quiere?, y ¿por qué declinamos el amor de quienes nos quieren?.
Buscamos convencernos del amor, esperando que nos quiera quien no nos quiere.
Pero esto es algo que se cura con la edad y la experiencia, y valoramos a quien nos ama y dejamos a un lado a los que no nos quieren. Invertir la primera cuestión, es cosa de llevar innato el amor por todos: los que nos quieren y los que no nos quieren, o haber comprendido durante la vida, que la emoción está en dónde percibimos el amor.
En una vida en la que nos vienen regaladas muchas capacidades, sensaciones y deseos, tomamos por costumbre cansarnos de quien nos ama, y llega a obstaculizar nuestra visión de lo que nos da el pensar en el agobio que supone el amor.
Nos pasamos la vida puliendo este único aspecto que al final lo es todo.
Nos pasamos la vida reclamando el amor que deseamos de quien no nos quiere tanto como esperamos o nada.
Nos pasamos la vida esperando como la luz, que alguien que queremos nos quiera.
Y cuando pensamos en los porqués de nuestro amor por quien esperamos que nos quiera, encontramos que no tiene muchas veces un sentido comprensible y que son sensaciones fuera de todo parámetro de lo que vale o no vale.
Quizas queramos coronar una ilusión, una fantasía, unas formas en que hemos imaginado que nos llenan como nada.
Qué difícil todo. Se nos ha puesto para deambular en torno al amor y a esperar ser correspondidos por quienes en ellos hemos depositado nuestro amor,

Cada vez lo tengo más y más claro. El secreto están en amar, en el amor.
Algo que siempre oímos pero suena a copla rallada de tanto oirlo, porque sencillamente no se puede decir de otra forma, ni tampoco se puede sentir sin vivirlo ni comprenderlo.
Y no por el que recibirás, que bien hallado sea si llega, pero no has de esperar, sino por el amor que tu des.
No hay razón sin emoción, ni causa sin entrega.
Dios nos lo ha puesto muy difícil por alguna razón, al dejarnos en manos de los menos humanos.
Aun así no hay que desfallecer ni dudar del amor. Realmente es lo único que hay imperecedero, lo demás es tan pasajero que ni con años pueda parecernos que ha durado cuando miremos atrás.
La oración es no dejar de ver esa llama delante nunca. 

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4 comentarios
  1. pedro permalink

    Si se puede decir de otra forma, mas extensa.
    Nuestra esencia, el fin de nuestra existencia, es vivir una vida complaciente y feliz. Nada mas sencillo. Eso es la sabiduría, aprender a vivir. Solo hay que poner la atención de nuestra conciencia en nuestros propios actos, para observar cuales son las consecuencias, que por efecto de la reacción, nos son devueltas a través de nuestros sentimientos. Los estados de dicha, complacencia o felicidad. La única manera de discernir el valor relativo del bien y del mal, dependiendo de las circunstancias. La conciencia.
    Donde no llegue el amor, prevalecerá el respeto.Y solo así observaremos en nosotros mismos que la complaciente respuesta a nuestros actos nunca estará ligada a nada material.
    La información viaja por el universo, interconectándolo todo en ese perpetuo equilibrio regenerativo, preestablecido por las leyes que mantienen el perfecto diseño Universal. La Creación.
    Las cascadas de reacciones que van conformando nuestras vidas a medida que ejecutamos con libre albedrío, el razonamiento inteligente y sujetos al mecanismo de auto juicio que ejerce nuestra conciencia, son las consecuencias de todas nuestras acciones.
    Acción reacción, el que genera amor recibe amor, el que genera odio recibe odio y así con todo.
    Todo lo transcendente para llegar a nuestra esencia de lo que somos como “seres con libre albedrío, de razonamiento inteligente y ligado inseparablemente a una conciencia universal que ejecutamos individualmente todos”, esta en nosotros mismos, el ser humano, su definición. Una ley universal de la creación inamovible, de tres premisas inseparables, que nunca nadie se la podrán saltar ni se la ha saltado ningún diosecillo, los de la falsa justicia, los de la laxa conciencia. Ni siquiera mediante la genética. En ello están por los siglos de los siglos, siempre pisando la raya de los límites establecidos por la Creación. Así les van, que se les cae templo sobre templo como consecuencia a sus actos.
    Solo generan sufrimiento en aquellos que caen, en su doctrina de lo material, en el dictado preestablecido del bien y del mal absolutos y en la recompensa póstuma después de haber desperdiciado sus propias vidas. Los dogmas de la esclavitud auto consentida, fundamentados en la esperanza ajena, la carencia de dignidad ante la complacencia de nuestro ser biológico y la incapacidad de auto juicio de nuestro ser espiritual.

  2. Cambia en el texto “perecedero por imperecedero”

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