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“Sanidad desasistirá a los enfermos que suspendan temporalmente su tratamiento como parte del recorte de 7.000 millones para la Otan. Los datos médicos confidenciales ya están en manos de aseguradoras y compañías de contratación laboral”.

15 de noviembre de 2016

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El Ministerio de Sanidad de España encarga a la Universidad de Oregón a través de las farmacias de los hospitales públicos, el estudio de un protocolo para suspender el tratamiento a enfermos crónicos, paliativos y dependientes que dejen de consumir temporalmente los medicamentos pautados por sus médicos.

Normalmente la suspensión del paciente del tratamiento temporalmente o definitivamente se debe a los efectos secundarios de los medicamentos que hacen imposible su bienestar adquiriendo otros males asociados al consumo de los medicamentos. El 44% de los pacientes dejan de tomar los medicamentos prescritos por los médicos, sin querer la Administración preguntarse el verdadero motivo que es la aparición de nuevos cuadros de toxicidad y contraindicaciones que experimenta el paciente. Los médicos ante esta variable de efectos secundarios pautan nuevos medicamentos o directamente no dan alternativas. Ante el panorama de recortes, la Administración se plantea suspender tratamientos de fármacos, y quizás de seguimiento médico a los pacientes que por razones de intolerancia al medicamento, toxicidad y complicaciones asociadas dejan de consumirlo un tiempo o definitivamente evitando otros tratamientos alternativos. Ningún paciente desea morir, y la Administración y Congresos médicos no quieren planteárselo así, sino como un capricho del enfermo, cuando en realidad son los efectos asociados contraindicados hasta en los mismos prospectos de los medicamentos, y que asustan literalmente a los enfermos al encontrar estas contraindicaciones y toxicidad. Que levante la mano quien no haya incumplido alguna vez una prescripción facultativa o instrucciones del medicamento. El hartazgo ante la enfermedad y el dolor, el miedo de los crónicos, es algo humano y legítimo en la respuesta psicológica humana, en la que no pueden entrometerse las leyes, Administración, ni praxis médica. Es más, los médicos suelen ser los primeros malos enfermos, a la corta o a la larga. ¿Entonces de qué estamos hablando, tanta hipocresía?. No es un ejemplo de todo, pero en Valencia, uni niño de 16 años murió por una perforación gástrica de medicamentos cuando sufría de parálisis cerebral.

Es el gran negocio farmacéutico que ahora se ve derivado a recortes para gasto militar de la Alianza Atlántica Otan, y rescate de la banca privada europea a través del BCE que no puede imprimir más dinero electrónico con el yuan en la cesta del DEG. Enfermos crónicos que llevan años consumiendo medicamentos desarrollan problemas a los que los médicos no tienen soluciones.

Los recortes obligados a España por Bruselas y que irán dirigidos a aumentar la cuota de participación de la Otan y el rescate de la banca privada europea, vienen en forma de 7.000 millones de euros que no pueden quitar de las medicinas gratis a la tercera edad por imagen política electoral, pero sí pueden con medidas de suspender el suministro de medicinas y quizás la asistencia médico que no sea de urgencias a los pacientes que no sigan el pautado de consumo de medicamentos a los enfermos dependiente, crónicos y de paliativos.

El camino de devolución de medicamentos en enfermería no usados para su reutilización ya ha sido realizado, pero no basta para llegar a los nuevos 7.000 millones de recorte sanitario para la Otan.

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confidencialidad

La Universidad de Oregon es un organismo que vende los datos privados: “Los datos confidenciales de la salud de las personas son de interés para compañías de seguros, mutuas de accidentes, empresas, familias, exparejas, padres. Aunque su obtención es ilegal hay muchos intereses en juego que facilitan que profesionales desleales los faciliten a detectives, compañías de seguros o simplemente conocidos”. “En el Servicio de salud no están suficientemente protegidos los datos de la salud de las personas por lo que compañías de seguros o empresas pueden acceder a través de profesionales a datos clínicos confidenciales”.

El tráfico de datos e informaciones confidenciales han dejado de ser confidenciales como prescribe la Ley, y tanto gobierno como hospitales, compañías farmacéuticas y empresas de seguros y empresas de contratación de trabajo ya trafican fuera de la ley por puertas legales de nuevas normativas con la información privada de los pacientes de la Sanidad Pública y Privada.

El derecho financiero de las aseguradoras ya supera al derecho de la confidencialidad e historial clínico de los pacientes, en el llamado procedimiento administrativo. Además una vez filtrados nada impide el tráfico de datos entre diferentes Corporaciones. La Ley ha sido rebasada por el interés privado y los presupuestos públicos por encima ya efectivamente de la Constitución. Si antes estos datos ya se traficaban con el soborno de funcionarios, informáticos y responsables, ahora directamente son las propias compañías farmacéuticas, universidades y aseguradoras quienes se han hecho con esta información de forma colaboracionista con los gobiernos que a su vez reciben prebendas de las Compañías.

Los políticos sin embargo han blindado sus datos clínicos con informes médicos con nombres falsos que falsean los médicos: los datos clínicos del presidente del Gobierno de Aragón Marcelino Iglesias o de la Consejera de Sanidad Aragonesa Luisa Noeno, o de la catalana Marina Geli.

POSTDATA 16 NOVIEMBRE 2016:  LA JUNTA DE ANDALUCÍA CASTIGA A LOS MÉDICOS POR ENVIAR PACIENTES AL ESPECIALISTA.

 

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