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“El fin de la morosidad nunca fue un asunto de izquierdas, más bien el de los embargos y los perseguidores de morosos. Han escondido las enormes colas del paro con la cita previa de oficinas que nunca te colocan”.

25 de agosto de 2021
CORONAVIRUS - Las oficinas de empleo cierran al público: todos los trámites  se harán por internet

Si de algo se anuncia la izquierda es de medidas sociales que luego no puede cumplir al elevar el gasto público a costa de sangrar los bolsillos de los ciudadanos.

Así lo demuestra la subida hiperbólica de la luz y gasolina, y el aumento de costes bancarios, embargos y expropiaciones, y el aumento de oficinas de perseguidores de morosos.

Es un caos.

El camino del cese de actividad propiciado por la izquierda (Madrid ha demostrado que se podía abrir), a costa de acabar con el trabajo y los trabajadores, y lo que es peor el cierre definitivo por lo que anunciaban como teletrabajo que ni hay quien se lo invente y que es para muy poquitos. En general teletrabajos para exprimir más a los ciudadanos, servicios de atención telefónica que no resuelven la práctica de las necesidades. La legalización del espionaje industrial, de la compra venta de datos privados de los ciudadanos y una repugnante legión de acosadores telefónicos para vender cosas de empresas que cotizan en bolsa. Depredadores de bancos, de luz y seguros, de telefónicas e hipermercados.

No crean empleo lo destruyen. Y lo que queda son ayuditas en lugar de trabajo. Ayuditas con demasiadas limitaciones y condiciones menos para los inmigrantes que desangran nuestra economía.

Los buzones de las casas y correos electrónicos se llenan de requerimientos y publicidad basura, de acosadores telefónicos amenazantes con insultos y degradaciones de personas enfermas y sin empleo con cuadros de formación reducida para exigencias altas para acceder a empleos cada vez más explotadores y mal pagados, mientras la tele solo habla de derechos y violencia de género y memoria histórica mientras te matan en vida pero que no se aplica a los delincuentes telefónicos y bancarios listos para ejecutar embargos con toda la legalidad y depredación que proporciona la política de auténticas bestias que solo piensan en cambiarse de sexo o en el próximo chalet.

Han tirado los salarios, destruido los derechos de los trabajadores, y creado una hiperinflación que ha acabado en un corralito encubierto que aún tendrá unas consecuencias espantosas de película de miedo.

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