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«El NOM lagarterano norteamericano dará la patada a Sánchez próximamente por su pérdida de holograma humano irrecuperable con la excusa de haber contraído Covid, y cancela todas sus apariciones. Visita sin éxito una base militar de hibridación secreta en Long Island».

26 de septiembre de 2022

Pedro Sánchez está perdiendo a gran velocidad su holograma humanoide.

Su excusa de haber contraído Covid es la que le han indicado para que desaparezca.

«Spanish Prime Minister Sánchez says he has COVID, cancels appearance«.

Son muchas las imágenes en estos años de su putrefacto mandato en el que se ha visto un rostro más que istriónico, acaparado por su alma reptiliana.

A la mayoría les suena a cuerno quemado todo esto, pero cuando vi en directo hace unos cuatro años a cierto Rothschild con su piel verde aceituna y su cráneo Nefilim y sus ojos moviéndose en secuencias como los lagartos, solo pude confirmar lo que ya sabía. Como cuando vi un Omega que se aproximó a sentarse frente a mi y una amiga, sin expresión, zombie, intentado provocar una escena, y luego caminando de forma indescriptible como una especie de robot zombie y rostro muy peligroso amenazante.

Como me dice un amigo: tu cuenta lo que tengas que contar, olvida el explicar para gente que no se entera de nada, ya te leeremos nosotros que es lo que realmente importa.

Ha debido de visitar alguna base de transformación reptiliana sin éxito, le han dado la baja.

Están fabricando una cara ya conocida para sustituirle, sea en elecciones o a dedo, el que venga será otro bicho. Sobre todo porque tiene que poner las vacunas asesinas de refuerzo, y organizar los apagones cortes de luz, y pasar una Navidad atea, sin comida congelada ni fría. Jamón ya salado será el plato oficial de los cortes de luz como el bacalao salado.

En cualquier momento pueden llegar a salirle los dientes afilados característicos reptilianos. Y cambiar de rostro en cuestión de segundos en cualquier intervención.

«Sánchez deja el cubismo», por Javier Cuervo, ya en 2016 apuntaba formas.
La semana pasada,el rostro de Pedro Sánchez estaba tan desencajado que parecía una interpretación cubista de sí mismo, que no dialogaba con la casa surrealista del socialismo donde, como en los cuadros de Magritte, es de noche a plena luz del día.

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