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«Bélgica muestra a grupos de niños como fornican los adultos. Objetivo: acercar a los niños a la aceptación de la pedofilia, y estimularles a tener estas relaciones con adultos».

4 de octubre de 2019

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Escándalo, «Arte» en Bélgica: adultos desnudos simulan sexo delante de niños.

Los objetivos son dos:

Por un lado desmitificar el sexo para que una vez conocido no tenga interés y abocarlos una vez jóvenes a experiencias fuertes como las drogas y así destruir la sociedad. Nada que ver con la emancipacion sexual. Una cosa es ver a los padres y adultos desnudos y otra como hacen sexo, Lo primero es natural -en la vida doméstica un día u otro-, lo segundo si es forzado es perturbador; un niño no puede comprender que lo que parece dolor como el gemir es placer, lo que parece agresividad propia del acto es placer y cariño.

Y el más grave acercar a los niños a la aceptación de la pedofilia, y estimularles a tener estas relaciones con adultos.

El pensamiento de un niño debe de estar en la ingenuidad, en el propio descubrimiento de las cosas y no en el shock de la presentación en directo de hechos sin criterios propios y filtros de conciencia y pensamiento.

Al fin y al cabo sabemos de sobra lo que son los niños de la guerra, aquellos que han visto o vivido la crudeza de los acontecimientos de forma directa, perturbadora, y violenta. Esto no son visiones de aprendizaje sino hechos violentos y que pueden llegar a ser traumáticos y obsesivos. Detrás, la pérdida de la inocencia de golpe con lo que significa del fin del crecimiento por un adulto traumatizado.

Hace años conocí una mujer que me contó que durante años veía a sus padres haciendo sexo debajo de las sábanas y sin llegar a ver más que las sábanas, y por dormir en la misma habitación (algo que sucedía a menudo por familia numerosa, hacinamiento, o falta de espacio suficiente en la vivienda), no se emancipaban mejor respecto al sexo, sino todo lo contrario, tenía un trauma, y ver como su padre (contaba), se ponía encima de su madre cada día. Lo veía como un animal violento, no como un acto de cariño y amor.

 

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