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“Rumanía, una carne sospechosa del mal de vacas locas que solo bloquea Rusia, mientras llega a España en silencio”.

11 de febrero de 2018

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Es común ver en cualquier armario frigorífico de cualquier supermercado español, carne con certificación de origen Rumanía. En 2007 ya sucedía y en la actualidad ha dejado de haber información al respecto: “Los ganaderos aragoneses alertan de la “grave crisis” que atraviesa el sector ovino motivada, principalmente, por la comercialización de corderos de Rumanía, Bulgaria o Polonia como carne de origen españoles”.

Mientras en España ganaderos y agricultores son sometidos a estrictos controles sanitarios, la prohibición del clembuterol para el engorde de agua que aumente el peso de la carne a través de la alimentación, y el exceso de antibióticos en los animales que hasta el 2020 vendrán contenidos en los piensos, y que acaban en resultados de cáncer (“Los métodos de cocción a alta temperatura generan compuestos que pueden contribuir al riesgo cancerígeno, pero su papel no está todavía plenamente entendido”) , enfermedades asociadas a la pérdida de inmunidad ante la falta de efecto de un tratamiento con antibióticos por la costumbre del organismo a los antibióticos de granja animal, sin embargo de Rumanía nos llega una carne aún peor, dónde no se aplican los mismos controles que en España y la UE septentrional. No es la carne como tal, sino los componentes en la alimentación de los animales y las carnes procesadas con restos desechados. “La carne procesada son mucho más contundentes, clasificándose directamente como “carcinógena para humanos” (grupo 1)”.

“Cada año -según un estudio sólo en EEUU-, más de 2 millones de personas contraen infecciones resistentes a los antibióticos y 23.000 sucumben fatalmente”. “Durante 2013 en Estados Unidos se vendieron más de 32 millones de libras de antibióticos para su uso en animales destinados al consumo”. Estamos comiendo alimentos con bacterias resistentes a los antibióticos que pasan a nuestro organismo a través de carnes que provocan nuevas enfermedades que a su vez tampoco podemos tratar con antibióticos. La industria del dinero ha acabado con nuestra inmunidad.

Carne que dónde se usa el clembuterol para aumentar su peso en la venta -algo prohibido aquí-, ganado que come harinas animales que solo acepta harinas vegetales al ser hervíboros provocándoles el mal de las vacas locas que pasa a provocar enfermedades de atrofias, y parálisis en los consumidores españoles.

Rusia hace más de cuatro años en el 2014 que limitó la importación de carne de Bulgaria, Italia y Rumanía por ser vacas locas.

En España sin embargo el manejo de la supresión de información en los medios desde el Ministerio de Agricultura es notorio al carecer de toda noticia al respecto.

Evidentemente no solo con la carne, sino con el arroz marroquí empaquetado como valenciano propiedad del exministro agente de Monsanto, Arias Cañete en cuya línea de desinformación trabaja su sucesora. Empresas que empezó desarrollando el Psoe y el PP ha continuado. Algo muy de empresarios sin escrúpulos cuando se trata de ganar dinero, sean pepinos con e-coli con etiqueta española cultivados en Marruecos con aguas dudosamente depuradas o sin depurar, judías verdes con sello de Granada cultivadas en Marruecos y así una larga lista de hortalizas y verduras que prescinden de los mismos controles fitosanitarios que se exigen en España pero no en las importaciones de Marruecos, Rumanía o Bulgaria, e incluso Italia que vienen con sello italiano pero igualmente no se sabe de qué países proviene ese aceite, ese vino, esas pastas procesadas, y esa carne.

Tratado de libre comercio TLC entre Ucrania y Marruecos. Productos de ida y vuelta a través de la UE para finalmente ser destinados a la UE. Ucrania se ha asociado con Marruecos para la producción de transgénicos con aguas de sospechoso contenido fitosanitario que los ministerios europeos sellan con alegría, porque estos ministerios se han convertidos en protectores de corporaciones que no de los ciudadanos de los que dicen representar pero las evidencias confirman que no. Al igual que los nuevos sistemas de radiado nuclear en estos países para lograr por ejemplo que tubérculos como patatas y remolachas sean más dulces y maduren habiendo sido extraídos verdes.

“En 2016, las exportaciones agrícolas de Ucrania a Marruecos ascendieron a 215,9 millones de dólares, es un 58,6% más que en 2015. Los productos principales son cereales, residuos y desperdicios de las industrias alimentarias, aceite vegetal, aceite de origen animal, huevos”.

“Argelia, Libia, Marruecos y Túnez cuentan con el merguez, un embutido rojo y muy especiado, en ocasiones picante, que con la emigración se ha hecho popular en buena parte de Europa y forma ya parte de la gastronomía diaria de Francia, Bélgica, Holanda, Israel e, incluso, Alemania”.  “Esta población es muy aficionada a las barbacoas, aunque también las consumen curadas al aire. En su cultura, con reminiscencias en Holanda, Alemania y Reino Unido, existe también una especie de perritos calientes denominados wors roll, que se sirven con una salsa de tomate y cebolla que puede incluir chiles picantes o curry”.

“Ucrania exportará carne de vaca, cordero y aves a los Emiratos Árabes Unidos. A su vez, este mercado abre el camino para Ucrania a los mercados de más de 20 países árabes de Asia y África”. Estos países incluyen principalmente a Marruecos, Túnez y Argelia que a su vez procesan estas carnes para la exportación a Europa.

Los planes de integración de estos países mediterráneos con las líneas de ayudas de la UE pasan por las importaciones de sus productos procesados de origen controlado para los titulares políticos y corporativos, pero que se omite su información al mercado final.

“Las exportaciones también crecieron, dejando una balanza comercial positiva para España en este sector. Esas exportaciones, tanto de carne como de animales vivos aumentaron, tanto a la UE como a terceros países, siendo el crecimiento a estos últimos mucho mayor gracias al efecto de países como Libia, Líbano y Túnez“.

¿Que clase de estadísticas no fiables son cuando dicen que “en el conjunto del año 2012 las exportaciones rumanas a España representaron el 3,5%”, pero basta con mirar el etiquetado de origen de la mayoría de las carnes en los supermercados españoles?. Cuando un ministerio manipula la información que ellos mismos han aprobado y exigido por ley, no solo vamos mal, sino que estamos ante un delito reiterativo.

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Judías verdes en Mas y Mas. De la misma marca, una etiqueta registrada en Granada y producida en Marruecos, y la siguiente directamente ya no pone directamente Marruecos y sí el nombre de la misma empresa.

Dos vertientes: las instrucciones desde el mismo Ministerio educado por Cañete y sus amigos del Psoe, de inspección nula o a medias o reducida limitada. O directamente las grandes superficies repartiendo sobres a los departamentos…

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