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“El taxi. Se debe acotar la especulación de licencias con la imposibilidad de traspasarlas, subarrendarlas y compartirlas por el futuro del sector. La lista de acceso debe de ser por sorteo ante notario ante los amaños compinchados. Las licencias deben de ser intransferibles y para su único conductor. Proteccionismo frente al extranjero en el taxi y el dumping horario y camas calientes. Desregulación propiciada por Goldman Sach que quiere hacerse con el sector del taxi”.

28 de marzo de 2017

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El gremio de taxis español y europeo no debe compararse ni practicarse con el taxi americano liberalizado. En España y Europa es una profesión de servicio público y de perfil soberanista engarzado en una estructura familiar que vigila la seguridad y el servicio a los ciudadanos. El intrusismo, nuevas tecnologías, coches autónomos y transportes combinados llegados de corporaciones de Silicon Valley deben estar excluídos por ley de contemplaciones equiparables al taxi personalizado no automatizado ni robotizado.

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La especulación de reventa de licencias debe de estar perseguida por ley, forzando un tope único de su valor. Y como mucho, traspasables únicamente a una generación y sanguínea de herederos que vaya a ejercer como conductor y no como empresario especulador de la licencia, para evitar la especulación y el impedimento de la llegada de nuevos profesionales al sector y el elevado precio de estas fruto de esta irregularidad de décadas.

El estado debe de regular categóricamente la profesión y sus prácticas, y ser independiente de intereses corporativos multinacionales a los que se evidencia servir por encima de sus obligaciones de estado independiente que parece que lo hemos dejado de ser hasta en asuntos de pequeña empresa para convertirlas en macro multinacionales. Uber vale 13.200 millones de dólares y está valorado en más de 50.000 millones; y pertenece a Google, el banco Goldman Sachs o el dueño de Amazon, Jeff Bezos. Uber no está en Wall Street “todavía” porque antes necesitan destruir el sector del taxi, neoliberalizando las licencias mediante la hiper especulación y un mercado desregulado por gobiernos que controlan.

A este paso, no quedará resquicio de “buscarse la vida” fuera de las multinacionales y solo aflorarán el gran poder corporativo frente al pequeño gran hombre hecho a sí mismo que buscan su manutención y la de su familia fuera de intereses y estructuras globalistas. Si lo que la gente está votando cuando vota en las elecciones, es una estructura globalista, hagan el favor de tenerlo claro para no votarles a los destructores de la sociedad y nuestros recursos. Una estructura sin regular adecuadamente es pasto de la canalla, y excesivamente regulada también porque impide la búsqueda y creación de autoempleo.  Como dicen: en el equilibrio y la buena medida está el buen gusto. Equilibrio que JAMAS respetará ninguna multinacional que únicamente se basan en sus cuentas de resultados.

Saltaba la noticia hace un mes, de un asalto en Barcelona de taxistas a una limusina. Hasta las mafias ven el agosto en el negocio del taxi en versión limusina en un sector premeditadamente desregulado. El tema quedaba sin resolver ante la opinión pública que intuía que así porque sí, no podía un grupo de taxistas tomarse la justicia por su mano sin razones de peso importantes. Y que subyace un nuevo negocio de especulación con las licencias de limusinas que compiten con el taxi. Si bien el precio y trato de lujo de limusinas debe de ser una opción, las limusinas no deben de ser una competencia al taxi. La solicitud masiva de licencias de vehículos de alquiler con conductor para después revenderlas.  La Administración central ROTT ralentiza premeditadamente en connivencia con intereses de corporaciones multinacionales una regulación transparente en beneficio de intereses ocultos.

Que se tenga que llegar a extremos para resolver asuntos de desigualdad e incompetencia desleal de propia iniciativa ante la desprotección de los legisladores del gobierno, indica una de dos, o que hay parte, o que hay incompetencia o ambas.

El taxi se enfrenta ante hechos importantísimo para el futuro del taxi, una institución que merece todos los respetos y al mismo tiempo la exclusión de la falta de profesionalidad de los que no lo son:

El taxista como persona es un factor de seguridad ciudadana clave para la seguridad sobre todo por la noche. Por lo tanto se debieran excluir del gremio personas con un bajo nivel ético medible por su transparencia, su honradez y su respeto.  A recalcar que es el caso de los menos, pero como siempre el mal de pocos perjudica a muchos.

-El taxi debiera disfrutar de cuotas importantes de descuento de hasta el 20% de hidrocarburos por parte del gobierno al hacer uso de consumos excepcionales que de por sí ya benefician a las arcas del estado. De esta forma se evitaría el ahogo que supone a los autónomos la competencia con compañías y flotas con las que no pueden competir, y lo que supone el ingreso en la profesión de autónomos o por cuenta ajena de taxistas sin cultura de taxista y el ingreso de personas en la profesión que desacreditan la famosa profesionalidad del taxista.

-La cultura del taxi en los países de la UE nada tienen que ver con los cánones de toda América dónde prima la profesionalidad tanto como el negocio y el nivel de servicio público SP por encima de la productividad que quieren imponer en Europa para poder pagar la especulación de las licencias. Se ha adulterado totalmente el concepto de servicio público que es la base y la clave del taxista profesional. Si por algo se dotó al servicio de taxi del acrónimo SP es porque lo es, y forma parte de una imprescindible infraestructura en el servicio de comunicaciones del transporte que es público y es profesional (o debiera de serlo). La importancia del servicio público del taxi se equipara con el de ambulancia, bomberos o policía, su importancia es estratégica, de eficiencia, de seguridad y de garantía de funcionamiento. Por lo tanto, el taxista debe de contar con la misma cobertura de protección de lo público a los que se debe, y no puede lo público mirar a otro lado para resolver problemas provenientes de la especulación de licencias y la infiltración de gente no profesional que sencillamente busca un empleo y llegan al taxi como elementos de especulación de la profesión.

-Ante la desprotección judicial y la falta de regulación, aparecen desde hace décadas los especuladores de licencias y el taxi clandestino. Especulan con las licencias, y especulan con la captación de temporeros como en el campo que conduzcan horas a destajo y sin los requisitos exigidos por tradición a los taxistas:conocimiento de la ciudad y sus calles, ética del taxista profesional, y permisión de operatividad tanto a extraños como a extranjeros que compiten deslealmente con un empleo que es soberano como lo pueda ser el cuerpo de policía o el de bomberos. Guste o no, el gobierno no puede permitir la competencia contra taxistas que han pagado carísimas las licencias y las exigencias técnicas para poder ejercer el taxi, frente a los nuevos arribistas o nuevas compañías de destajo y taxi caliente de cama caliente, que cuentan con principios de funcionamiento importados de américa y que nada tienen que ver con el trato personalizado y de nivel del taxi nacional. El taxi no podrá sobrevivir sin el cariño y acogida del gobierno y una legislación que blinde al taxi contra la especulación, el arribismo y la intromisión de las multinacionales.

Competencias del taxi a resolver:

.Las licencias de limousine que se han convertido en un sistema de especulación que contraviene al taxi también reclaman su necesaria regulación. Licencias de limosine (más bien coches de lujo con servicio de lujo a diferencia de macro coche para fiestas), que se han convertido en más negocio que el propio servicio de limousines, y que acaban con el servicio de taxi sobre todo nocturno entre hoteles, fiestas (oferta necesaria pero que debe de ser regulada contra el taxi de lujo que también los hay. Su aparición se debe principalmente al intrusismo en el taxi que ha dado vía libre a una arteria del transporte público sin contemplar y que amenaza la existencia del taxi soberano.

.Es una nueva faceta del servicio público SP, que desajusta los altos precios de las licencias de taxi en las que el gobierno nunca quiso intervenir y que ha dado lugar a la especulación salvaje. Parece ser que las licencias de limusine de lujo al final resultan mucho más baratas “de momento” y que ya empiezan a especularse del mismo modo que las históricas ya especuladas durante décadas del taxi convencional. Su desregulación está propiciada por políticos que sirven a Goldman Sach dueño de Uber para hacerse con el sector del taxi y e multimillonario precio de sus acciones con las que esperan desembarcar en Wall Street. Llegando a la herencia de las licencias por motu propio como quien hereda un inmueble y que ha derivado por la propia naturaleza especulativa en la compra-venta y explotación a terceros que ha sido la fuente del desbarajuste al que hoy los taxis se ven comprometidos y con una competencia descontrolada.

.Las medidas para solucionar un ambiente de enfrentamiento fruto de la especulación de un lado y de la protección de los derechos adquiridos por otro ha de pasar por medidas tajantes para evitar males mayores que ya empiezan a verse en diversos puntos de la geografía y por motivos y resultados parecidos o diferentes.

.Las licencias concedidas deben bloquear los traspasos y herencias en no más de una generación, y fijar un precio razonable e inamovible en la obtención de licencias nuevas para impedir la especulación. De esta manera se bloquea la especulación en un servicio público SP que debe de estar desligado de un servicio especulativo y que necesita incrementar precios que redundan en el consumidor final.

.El gobierno debe dotar de unos descuentos especiales en el carburante de al menos un 20% (que compensan de sobra pro exceso de consumo, ayudas en las revisiones mecánicas y de piezas, e ITV de los vehículos para lograr un oficio digno que no se vea envuelto en el dumping, la especulación y el abuso de algunos al cliente. Y que repercutirá en bajadas en el precio de las carreras (quizás un 15%), cada vez más impagables.

.El taxi debe recuperar el concepto de servicio público por encima de todo con todas las consecuencias asociadas. De no ser que gobierno y profesionales quieran derivar la profesión a la especulación salvaje y el enfrentamiento inevitable fruto de las malas prácticas. El gobierno tira la pelota fuera de su responsabilidad en el taxi porque así convierte el sector en un pozo de la opción de empleo y se quita el muerto del desempleo.  La inoperancia nace desde los mismos ayuntamientos en nimiedades como impedir el uso del carril bus a los taxis, y parece ser el único punto en el que todos se ponen de acuerdo, pero en ningún otro.

.Es fundamental el concepto de servicio público porque de esta forma el gobierno puede y DEBE regular el uso y práctica del taxi. El taxi no debe ser ni una penuria que ahoga al taxista, ni una perita en dulce para especuladores sin escrúpulos. UNA LICENCIA=UN TAXI. Gente o sociedades que cuenten con más de una licencia es el cáncer del taxi. Acabar con la especulación de licencias es la clave de la supervivencia del taxi. Y esta herenciable a solo una generación y sanguínea, no especulativa que si bien ha servido hasta ahora como garantía millonaria de especulación para recuperar la gran inversión llevada a cabo hace décadas por el titular de la licencia, no excusa como en otras profesiones que se tenga el derecho de su venta especulativa, ya que se le supone que sus retribuciones laborales le dan el derecho a la Pensión como al resto de trabajadores, sin tener que negociar con una licencia que solo encarece al servicio público y los especuladores. Si se fija un precio razonable no especulativo en las licencias, se acabará con la especulación salvaje y que tantos problemas da y promete aún más.

.Usted y sus padres ha estado tantos años con reinvindicaciones laborales para que ahora lleguen extranjeros que hacen camas o taxis calientes a turnos sin descanso del taxi que por lo visto ya no contempla “el ojo despistado” de la Ley, y para que en el aeropuerto se ponga cualquiera con su coche particular a quitarle su trabajo.

Uber y Airbnb:

-Los transportes privados de uso público. El fenómeno nuevo de hace una década del transporte compartido por internet no debe regularse porque es el propio usuario quien sabe valorar la contraprestación. embargo, el taxista si debiera de poder acceder a ese mercado. Ha sido fruto precisamente de la especulación con las licencias y la falta de ayudas al combustible y seguros que ha funcionado al final en el detrimento del precio de las carreras, favoreciendo la especulación.

-El negocio tradicional del taxista ha sido el urbano y el interurbano a aeropuertos, estaciones de ferrocarril y desplazamientos urbanos e interurbanos a otros municipios. Ante la competencia, el taxista debe poder acceder al servicio de ciudadanía del transporte privado colectivo como Uber para no perder cuota de servicio, y debe de poner sus ofertas de transporte organizado detallado en internet y móviles para que pueda competir. Organizando el propio taxista una oferta de hipotética ruta comparando las rutas y ofertas, si logra el transporte compartido por coincidencia de varios clientes, el taxista ofrece la seguridad y atención que no ofrece el particular. El uso de nuevas tecnologías whatssap, internet, geolocalizadores gps, emails y sms, el taxista puede al igual que es ciudadano, ofrecer un servicio colectivo quizás mas caro pero que igualmente interesa al particular. Una larga ruta compartida puede dar más comodidad y seguridad aunque sea más cara si al final resulta más económica que un viaje en solitario y para bolsillos ajustados.

-La realidad detrás de estas compañías corporativas nacidas de iniciativas de Silicon Valley es el engaño de toda una estructura de desintegración de la propiedad privada frente al marxismo de la propiedad, para hacerse con el mercado del taxi; así lo describe el canadiense Tom Slee en  ‘Lo tuyo es mío. Contra la economía colaborativa’ (Taurus, 2016). Con un falso seductor espíritu libre de elección acabarán con la profesionalidad del sector de transporte con conductor y sin conductor por un negocio monopolizado por Wall Street (que por cierto, si quebrase en bolsa o la bolsa nos veríamos sin servicio de taxis, pero de eso no avisan evidentemente). El servicio de taxi asistido por conductores taxistas profesionales, debe estar protegido por el estado. Es una necesidad social de servicio. Si usted es mayor, o tiene inmovilidad parcial o total, o se encuentra enfermo, o necesita de un consejo, solo el taxista humano se lo va a poder brindar más allá de robots. Al menos en las próximas tres décadas, luego ya se verá. Pero dónde esté el ser humano, será como una antigüedad artesana de excelente valor añadido al servicio de taxi. La intromisión de lo de los derechos humanos a ser empresarios en todo, es un derecho, pero cuidado con lo que supone para acabar con una profesión especializada. El resultado de la pérdida del respeto a través de las intromisión salvaje en el sector, es otra forma especulativa invisible pero que reporta a grandes corporaciones multinacionales que nos venden como la libertad de elección y autogestión de los ciudadanos. En este asunto el estado debe de ser proteccionista sin duda alguna contra lo que no es una revolución, sino una destrucción del sector por intereses ocultos mayores. Pero teniendo en cuenta de que los gobiernos que vigilan el estado están absorbidos por las corporaciones globalistas, el desastre está asegurado para el sector.

-El coche autónomo y su generalización en tres décadas será todo un reto a la supervivencia del taxi con conductor. El taxista podrá competir en la calidad humana y entrañable que no ofrecerá la movilidad aséptica mecanizada. Será la misma diferencia que un low cost y un business, que un vino tetrabrik y un reserva, que un todo a cien y una tienda especializada.

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Nissan y NASA colaborarán en el desarrollo de coches autónomos.

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P.D.: Brindo el mayor de los respetos a los profesionales HUMANOS del taxi, sus conocimientos, su actualidad, su radio, su charla, su humanidad y su buen servicio personalizado de asistencia humana a los humanos y solucionadores de problemas. Y por el éxito en las negociaciones y que lleguen muy pronto.

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Taxis de lujo, no contemplados como limusina de lujo pero que gracias a los gustos del propietario del taxi nos proporcionan un nivel de servicio y prestaciones que supera el taxi convencional al mismo precio que el taxi convencional de toda tralla. Y seguramente con un perfil de medio-largo recorrido entre municipios y que no están sujetos a la especulación de licencias y camas calientes de la gran ciudad.

Entrevista al nuevo servicio de taxis de lujo

Taxis de lujo que se solicitan a través de smartphones con atención más personalizada de lujo.

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Limusine exclusiva de atención exclusiva para bolsillos capaces.

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El taxi corriente y moliente que usamos el 99% de los españoles y turistas de toda la vida que se tiene que enfrentar a las multinacionales corporativas, y el intrusismos del taxi de lujo para los menos y los que vendrán en breve coches automatizados autónomos.

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Limusine super larga tipo fiesta o negocios que quiere acogerse a una regulación del taxi.

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One Comment
  1. Pepe permalink

    Muchísimas gracias Eladio.

    Muchas gracias por este gran artículo.

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